Ultimas imágenes de Curiosity

Las mil formas de la erosión marciana.
El extraño conglomerado Sonneblom. Sol 1407

viernes, julio 29, 2016

Fuego chino sobre Estados Unidos

Un gran fragmento de basura espacial, más que probable origen del espectacular meteoro que cruzó los EEUU.

Alrededor de nuestro mundo se mueven innumerables objetos de origen humano. Satélites, satélites fuera de uso, fragmentos de cohetes, de colisiones, de pruebas militares, incluso un guante y una caja de herramientas, perdidas durante alguna de las salidas al exterior de la ISS por parte de sus ocupantes. Excepto esta última y, de forma fugaz, algún destello de luz solar reflejado por algunos de esos primeros, suele permanecer fuera del alcance del ojo humano, conservando la ilusión de un firmamento limpia, de una ventana al Universo carente de toda huella de nuestra presencia. Hasta que en ocasiones esa otra realidad decide hacerse visible de la forma más espectacular.

El pasado 27 de Julio un espectacular meteoro cruzó por los cielos de los estados de Utah, Nevada, Colorado, Idaho y California, un evento que afortunadamente, en esta era de la tecnología de bolsillo, fue registrado por diversos testigos. Aunque en un primer momento, al coincidir con el pico máximo de la lluvia de estrellas  Delta Aquarid, se pensó que podría haber una relación, lo cierto es que su aspecto, dividiéndose en numerosos fragmentos cada uno formando su propia estela, apuntaba hacia un origen menos celeste y mucho más humano.

Y así parece ser. Los expertos señalan que estamos ante la incineración de un inmenso fragmento de basura espacial, e incluso señalan ya a un "culpable": La segunda etapa del cohete chino Larga Marcha 7, lanzado el 25 de Junio en el que fue su primer vuelo. Realmente no es un acontecimiento raro, aunque muchas veces ocurra en zonas deshabitadas, como los océanos, aunque si la masa estimada del objeto, de unas 5-6 toneladas. Solo la fase del cohete ruso Zenit que se desintegró en la atmósfera sobre la vertical de Vietnam el día de Año Nuevo, puede rivalizar con lo observado ahora.

China desarrolló el Larga Marcha 7 como parte de sus ambiciosas programas espaciales, sobretodo la estación espacial que quieren tener plenamente construida y operativa a principio de la década de los 20. El lanzamiento del 25 de Junio transportó, según las autoridades chinas, el prototipo de una cápsula tripulada, así como diversos experimentos de prueba tecnológica. El Larga Marcha 7 quedó inicialmente en una órbita de 203 x 378 km, pero la fricción con la atmósfera de la Tierra ya la había reducido a una de 131 x 144 km cuando llegó el 27 de Julio. Y entonces vino su caída espectacular, llenando de luz los cielos de Estados unidos. Ciertamente irónico teniendo en cuenta la creciente rivalidad entre ambas potencias, pero el espacio no conoce de fronteras.

Una espectacular visión del objeto cruzando de punta a punta el firmamento nocturno. Su fragmentación en otros más pequeños recuerda la de la sonda Hayabusa, por la que la asociación con algo de origen terrestre parece evidente.

 
El meteoro desde Salt Lake City.

El lanzamiento del Larga Marcha 7. Todo un éxito para la carrera espacial china.

Amazing Fireball Over Western US Caused by Chinese Space Junk

jueves, julio 28, 2016

Tempestad galáctica

¿Pudieron las Nubes de Magallanes haber colisionado en el pasado y hacerlo de nuevo en el futuro?

Aunque conocidas tardíamente por las gentes del Hemisferio Norte, motivo por las cuales llevan el nombre del primero europeo que las pudo observar y testificar su existencia, el navegante Fernando de Magallanes, son actualmente una de los objetos celestes visibles a simple vista más conocidos y espectaculares de nuestro firmamento, especialmente para los habitantes del Sur, que disponen del privilegio de tenerlas siempre presente en sus noches como dos tenues manchas luminosas, como si de dos fragmentos de la Vía Láctea que se hubieran separado de ella se tratara. Y en parte así es. No son partes de nuestra galaxia, pero si objetos galácticos. Dos galaxias enanas, suficientemente cerca y suficientemente grandes para ser observables a ojo desnudo. Solo la de Andrómeda, mucho más lejana, pero también mucho más grande, comparte este curioso honor.

Si la Vía Láctea fuera una gran ciudad, la Gran Nube de Magallanes sería como una ciudad del extrarradio, a la sombra de la metrópolis pero a pesar de ello con cierta entidad propia, con sus 30.000 millones de habitantes. La Pequeña Nube, por su lado, sería como un pueblo con aspiraciones a ser considerada algo más, con unos pocos miles de millones de estrellas. Pero tanto una como otra atrapadas y deformadas por la cercana influencia de nuestra galaxia, aunque quizás no atrapadas como satélites, tal como se creía firmemente hace tiempo. Hoy día existen dudas sobre si están permanentemente ligadas a nosotros o solo están "de paso". Pero tanto en un caso como en otro, estar tan cerca pasa factura. 

Sin embargo su historia podría ser aún más compleja. Recientes imágenes muestran una tenue corriente de estrellas que se extiende hacia el este desde la periferia norte de la Gran Nube, como si algo las hubiera arrancado de su hogar y dispersado en forma de un río estelar. La asunción inicial es que era fruto de las fuerzas de marea de la Vía Láctea, que no dejan de "retorcer" a la cercana galaxia, pero ahora un equipo dirigido por Gurtina Besla (Universidad de Arizona) han presentado un nuevo estudio, con fuertes evidencias a  favor de una teoría alternativa: Y si esta corriente estelar se debe a interacciones repetidas entre la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes?  Y si en lugar haber mantenido su independencia desde su nacimiento, han protagonizado una serie de encuentros/colisiones de las que ahora mismo podemos solo ver el eco resultante?

Una de las evidencias más fuertes de que no se trata del efecto de las mareas de la Vía Láctea, y que por tanto fortalece la única alternativa viable, es decir la de los encuentros entre ambas, es la falta de simetría. Existe este arco de estrellas en la periferia norte de la Gran Nube, pero no existe nada equivalente en el otro lado de la galaxia, como se esperaría de ser fruto de eso primero. Por otro lado, las simulaciones informáticas apoyan las conclusiones extraídas de las observaciones: Mientras las mareas de la Vía Láctea pueden influir en la distribución final de las estructuras en las afueras de la Gran Nube, la interacción entre esta y la Pequeña Nube encaja con la distribución observada.

Más interesante aún resulta la predicción que esas mismas simulaciones llevan consigo: Se han encontrado en el pasado, y lo harán de nuevo en el futuro, hasta que algún día terminen fusionándose en una sola. No es un acontecimiento extraño en el Universo, vemos continuos ejemplos de galaxias que están convergiendo como paso previo al nacimiento de una nueva, mucho más grande y, como consecuencia del caos generado de forma momentánea, mucho más activa en la formación de nuevas estrella. La Misma Vía Láctea y Andrómeda lo harán en algún momento dentro de 3000 millones de años. 

Pero no dejará de ser curiosa la sensación, para todos aquellos que las miren a partir de ahora, de que al ver esas dos pequeñas nubes blanquecinas estamos quizás presenciando un instante, congelado en el tiempo bajo nuestra perspectiva, de caos y destrucción.
 
Las tenues estructuras de la Gran nube, en una imagen en monocolor invertido. Casi todo corresponder a zonas de nuestra propia galaxia, que se sitúan entre ellas y nosotros. Pero no todas.

Las observaciones del Dark Energy Survey fueron pieza clave de estos hallazgos, a los que se le sumaron otros pequeños telescopios para complementar los datos.

La Vía Láctea tiene toda una serie de compañeras de viaje. Las dos Nubes, aunque no está claro si también son "lunas", se consideran como tales.

El firmamento nocturno desde el Parque Nacional El Leoncito, Argentina. Los cielos del Sur tiene el privilegio de poder ver estas dos galaxias a simple vista.

 A History of Collisions Between the Magellanic Cloud

miércoles, julio 27, 2016

Un lugar para la eternidad

Elegido el punto de descenso final de Rosetta.

La hemos acompañado en su viaje, hemos disfrutado de sus imágenes y descubrimientos, a través de ella vivimos la emoción la aventura de Philae, que cumplió con éxito sus objetivos mínimos, aunque no sin dejar su regusto amargo por lo que pudo ser y al final no fue. Pero al igual que esta última, también a ella le está llegando la hora de la despedida, el momento de poder punto final a su vida útil y emprender el viaje final para reunirse con su pequeña compañera. Un final espectacular para una misión que lo fue en todas su facetas.

Rosetta lleva acompañando al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko desde principios de 2014, después de un largo viaje de 10 años y una igualmente larga hibernación de 36 meses para afrontar sus momentos de máximo alejamiento del Sol. Lo acompañó en  su paso por el Perihelio, mostrando su actividad desde un punto de vista privilegiado, pero ese momento de esplendor está quedando ya atrás. Ambos, sonda y cometa, se están adentrando nuevamente en la oscuridad, ya han abandonado el Sistema Solar interior y se encuentran actualmente a 517 millones de Kilómetros del Sol, distancia que no deja de aumentar. Hasta algo más de 800 millones, punto que marca elAafelio de su órbita. La energía solar disponible disminuye sin parar, y eso, para una sonda que depende totalmente de ella para sobrevivir, significa el final.

Ante esta situación se debatieron dos opciones. La primera era ponerla de nuevo en hibernación, con la esperanza que fuera capaz de sobrevivir a esta travesía por la fría oscuridad, mucho más allá del Sol de lo que nunca había estado antes, para reiniciar las actividades posteriormente. Pero las opciones de que Rosetta superara esta situación sería realmente bajas, según los técnicos. Ni tan solo es probable que fuera capaz de generar suficiente energía para mantener activos los calentadores internos, vitales para evitar que su interior se congele más allá de toda posibilidad de resurrección. Por eso finalmente se decidió por la segunda: Enviar a Rosetta a la superficie del cometa, terminar su vida estrellándose contra ella.

Sin embargo la palabra "estrellar" no tiene nada que ver con lo que ocurrirá realmente. Posarse suavemente sería una definición más certera, ya que es eso precisamente lo que ocurrirá en las horas finales del 30 de Septiembre. Lentamente, muy lentamente, Rosetta irá descendiendo, tocando la superficie a cámara lenta, unos 50 Centímetros/Segundo, apenas la mitad de la velocidad a la que aterrizó Philae, tomando datos científicos hasta casi el último momento, manteniéndose el contacto constantemente con La Tierra para poder transmitirlos. Unos datos de valor extremo al ser desde tan y tan cerca, un último regalo para la Humanidad de esta maravillosa sonda.

Y que ocurrirá a continuación? Tocando la superficie tan lentamente, con una gravedad tan baja que su peso apenas será de unos cientos de gramos, es posible que sobreviva intacta. Ya tenemos ejemplos de ello en otras sondas, como la Hayabusa. Pero cualquier posibilidad de mantener el contacto después del aterrizaje dependería de que su antena de alta ganancia quedara apuntada hacia la Tierra, algo que es muy complicado que suceda. Por lo que lo más probable es que a las 10:30 UTC del 30 de Septiembre, momento previsto para su toma de contacto en la región denominada Ma’at, la maravillosa historia de Rosetta llegue a su final, y se una a Philae en su sueño eterno, quedando como testimonios para el futuro de que un día fuimos capaces de alcanzar y tocar un cometa, acompañando para siempre al cometa al cual ligó su destino. Un final triste, pero al mismo tiempo realmente hermoso.

El punto elegido para el aterrizaje. O al menos el punto donde Rosetta hará contacto con la superficie. Lo que puede ocurrir después está en mano del destino, aunque es posible que, como Philae, rebote en ella y termine en algún punto lejano.

A partir de Agosto Rosetta comenzará a cambiar su órbita, cada vez más elípticas que la pondrán progresivamente más cerca del cometa. Las últimas 6 semanas serán especialmente desafiantes para los controladores de vuelo, a medida que la sonda se adentre más y más en el desafiante entorno cometario, y deba compensar continuamente la influencia del irregular campo gravitatorio.

Posición del cometa y Rosetta el 30 de Septiembre, en algún punto entre Marte y Júpiter. A partir del 1 de Octubre, además, ambos estarán al otro lado del Sol con respecto la Tierra, lo que dificultaría o impediría por completo las transmisiones. Este factor también pesó a la hora de tomar la decisión de hacerla aterrizar y dar por concluida la misión.
 
El final se acerca, pero no por ello dejaremos de disfrutar de sus imágenes hasta el último día.

Rosetta finale set for 30 September

martes, julio 26, 2016

El vuelo del nuevo Ícaro

Solar Probe Plus entra en la fase definitiva para su construcción. 

La NASA lo denomina fase D, y marca en que una sonda entra en fase de desarrollo avanzado, lo que significa que se terminará su construcción, se instalan sus instrumentos científicos, se la pondrá a prueba simulando las condiciones de lanzamiento y espaciales, para así probar que se encuentra lista para el desafío, y finalmente se procederá a su lanzamiento. Y ese momento llegó para la que será el objeto humano que más cerca del Sol haya nunca estado, un enviado que buscará alcanzar al astro rey, casi tocarlo directamente.

"Llegar a esta etapa es muy importante para el equipo y todos los grupos implicados", explica Andy Driesman, director del proyecto Solar Probe Plus "Esto demuestra que hemos diseñado una nave espacial, instrumentos y una misión que puede hacer frente a los retos de ingeniería asociados con el duro entorno solar , y enviar los datos que los científicos han buscado durante décadas". Y ciertamente es uno de los grandes sueños de la astronomía moderna. Uno que iniciará su camino para ser una realidad a mediados de 2018, en algún momento entre el 31 de Julio y el 19 de Agosto, cuando este explorador solar se lance hacia su ardiente destino.

Aún quedan 2 años para ese momento, pero para celebrar que ahora ya nada parece poder detener el que se convierta en una realidad, conozcamos un poco esta sonda extraordinaria en 5 puntos. 

1) Tocando nuestra estrella: ¿Como fluye la energía del Sol? ¿Cómo se calienta la atmósfera exterior? ¿Por qué es la Corona Solar mucho más caliente que la Fotosfera? Y cómo se acelera el viento solar? Estas son algunas de las principales preguntas que Solar Probe Plus deberá responder, algo que sucederá cuando tenga la oportunidad de volar a través de la corona solar, algo que los científicos han querido hacer desde hace 60 años, pero a lo que no podían aspirar hasta que la tecnología ofreciera las herramientas adecuadas. "Es una verdadera misión de exploración. Por ejemplo, la nave pasará lo suficientemente cerca del Sol para ver la velocidad del viento solar desde subsónica a supersónica y volará a través del lugar del nacimiento de las partículas solares de alta energía. Sin embargo, como con cualquier gran misión de descubrimiento, es probable que genere más preguntas que respuestas", se explica en la web del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, responsable de su construcción

2) Múltiples encuentros con Venus: Es muy común para una sonda usar la gravedad de algunos de los planetas para adquirir la velocidad y trayectoria necesaria, reduciendo sus necesidades de combustible (lo que ahorra peso en el lanzamiento). Sin embargo, la Solar Probe Plus deberá adentrase como ninguna otra hizo antes en el pozo gravitatorio del Sol, y por tanto deberá afrontar un "juego de billar" celeste realmente complicada, con nada menos que 7 encuentros con Venus entre 2018 y 2024. Sin embargo esto ofrecerá una oportunidad añadida de estudiar este mundo, y algunos de sus instrumentos científicos se activará durante esos encuentros para recabar datos. Así que, en cierta forma, también protagonizará una misión venusiana.

3) En el fuego: Solar Probe Plus tendrá que soportar, como es lógico imaginar, una tremenda cantidad de calor, una radiación 520 veces más intensa que La Tierra, ya que llegará a situarse a solo 5,9 millones de kilómetros del Sol, cerca de siete veces más cerca que Mercurio. Esto también supera holgadamente el récord establecido por la sonda Helios 2, que en 1976 llegó a solo 44 millones de kilómetros. Desde esta posición privilegiada observará el nacimiento del viento solar, la transferencia de energía a través del Sol, y algo llamado "plasma polvoriento" (gas sobrecalentado con partículas suspendidas en ella) que rodea a nuestra estrella 

4) Locura magnética: El Sol tiene una gran cantidad de misterios sin responder, especialmente aquellos que rodean a su campo magnético. El principal de ellos por qué se invierte su polaridad cada 11 años, en un ciclo que lleva a nuestra estrella desde un punto de mínima actividad, sin apenas manchas solares, a convertirse en un monstruo hiperactividad escupiendo llamaradas solares, y viceversa. Parte de la misión Solar Probe Plus es sondear el campo magnético y otras partes del nuestra estrella para hacer una mejor predicción sobre su comportamiento, algo vital para una civilización tecnológica como la nuestra, tan dependiente de los satélites para funcionar. "La compleja superposición de líneas puede enseñar a los científico como el magnetismo del Sol cambia en respuesta a los movimientos constantes sobre y dentro de el. Observe cómo los campos magnéticos son más densa cerca de los puntos brillantes visibles  - que son regiones magnéticamente muy activas - y muchas de las líneas de campo enlazan una región activa a otra".

5) Defensas al máximo: Para hacer frente a las condiciones terroríficas que se encontrará, la Solar Probe Plus estará dotada de un enorme y grueso escudo de carbono reforzado con fibra de carbono. Sus paneles solares serán móviles, retrayéndose y extendiéndose según sea necesario. Algunos de estas tecnologías resistentes al calor son un legado de la sonda MESSENGER. Un recordatorio que nada es totalmente independiente, y que lo aprendido de una sonda, tarde o temprano, termina volcándose en otra posterior.

El Ícaro moderno, tal como hizo su antepasado mitológico, volará hacia el Sol. Solo queda esperar que esta vez sus alas no se quemen por estar demasiado cerca de astro rey, y en cambio nos desvele los misterios que aún esconde la más cercana de las estrellas.

Solar Probe Plus será nuestra primera misión al corazón del Sol, algo soñado desde hace 60 años por los astrónomos.  

Solar Probe Plus: We're Going to Dive Into the Sun

domingo, julio 24, 2016

Post Vintage (194): Y el viejo Sistema Solar dejó de existir

1992 QB1, el pequeño cuerpo celeste que cambio para siempre la visión de nuestro sistema planetario.

Un 30 de Agosto de 1992 el Sistema Solar tal y como lo conocíamos, el que estaba formado por 9 planetas, miles de asteroides y una hipotética, aunque con evidencias bien fundamentada, nube de cometas en los confines, desapareció para siempre. Solo hizo falta que, desde el observatorio de Mauna Kea, se detectara la existencia de un pequeño mundo de apenas 160 Kilómetros de diámetro que el órbita alrededor del Sol más allá de Plutón para que la, hasta ese momento sólida, visión que creíamos tener de nuestro hogar planetario se rompiera en pedazos. Un nuevo mundo, podríamos decir que una nueva realidad, se abría ante nosotros...

Conocido como 1992 QB1 de forma provisional (nombre que aún hoy conserva), sería solo el primero de la amplia familia de cuerpos planetarios conocida como Cinturón de Kuiper que se descubrirían, entre los cuales algunos merecían ser considerado considerados planetas, como Eris, Makemake y Haumea. Su existencia provocaría un terremoto entre los astrónomos y el cambio en la clasificación planetario que se había utilizado y que ahora se demostraba desfasada, con la aparición de la categoría de los "Planetas Enanos", donde fueron incluidos tanto estos primeros como Plutón, que pasó de ser considerado el más lejano de los planetas al más cercano de los integrantes de Kuiper, también llamados Transneptunianos.

Hoy día se conocen unos 1.300, tan diferentes en tamaño como en composición, algunos con sus propias lunas, con densidades y colores superficiales que denotan en cada uno de ellos un origen e historia peculiar. Un amplio reino que, y esto es lo más importante, nos enseñó 3 hechos vitales sobre nuestro Sistema Solar y su historia:

1) Nuestro sistema planetario es mucho mayor de lo que podríamos haber imaginado: Hasta hace 20 años no eramos conscientes del colosal tamaño del Sistema Solar. Ciertamente existían teorías sobre posibles Planetas X, pero desde el descubrimiento de Plutón en 1930 la frontera del espacio conocido parecía ya inmutable, hasta que esta saltó por los aires, descubriendo lo poco que en realidad conocíamos.

Como explica Alan Stern, Investigador Principal de New Horizons, "¡Es una situación similar a no tener mapas de la Tierra que incluyeran al Océano Pacífico a una fecha tan reciente como 1992!"

2) La ubicación y las órbitas planetarias pueden variar en el tiempo: "Tenemos fuertes evidencias de que varios KBOs (incluyendo algunos grandes como Plutón) nacieron en sitios mucho más cercanos al Sol, en las mismas regiones en que ahora los planetas gigantes se encuentran orbitando".

Lejos de tener la exactitud de un mecanismo de relojería, las órbitas planetarias, especialmente durante las primeras etapas de su formación, pueden desplazarse con el tiempo, siendo algunos de los pobladores de Kuiper un excelente ejemplo de ello. Hoy día se cree que tanto Urano como Neptuno se desplazaron desde su posición inicial hasta sus órbitas actuales, más lejos del Sol, y que esta migración podría haber proyectado grandes cantidades de cometas hacia los confines, dando lugar a la Nube de Oort. Igualmente la existencia de gigantes gaseosos muy cerca de sus respectivas estrellas, donde es imposible que se hubieran formado, son otro indicio de estos movimientos.

3) Nuestro sistema solar, y probablemente otros también, era un muy buen creador de planetas pequeños: "Hoy en día conocemos más de una docena de planetas enanos en el sistema solar, y ya superan en número a los gigantes gaseosos y planetas terrestres en conjunto. Pero se estima que el total de planetas enanos que descubriremos en el Cinturón de Kuiper y más allá podría llegar a exceder incluso los 10,000.¿Quién lo hubiera imaginado?". 

En definitiva, el descubrimiento del Cinturón de Kuiper enseño que sistema solar (y muy probablemente otros sistemas planetarios de la galaxia) no es algo impecable y ordenado que pueda ser explicado con facilidad con modelos escolares o simples diagramas. La realidad que se abrió ante nuestros ojos era la de unos sistemas sorprendentemente diversos y dinámicos, en continua evolución  y formados por innumerables y variados mundos que, a pesar de encontrarse a enormes distancias entre sí, se mantienen conectados por los siempre presentes efectos gravitatorios.

"Qué increíble serie de cambios a los paradigmas de nuestro conocimiento nos ha traído el Cinturón de Kuiper hasta ahora. ¡La pintoresca visión del sistema solar que teníamos en los años 90 carecía de su estructura más grande!". Fue el final de una era y el principio de otra, un cambio que se inició un 30 de Agosto de 1992, cuando se anunció la existencia de un pequeño mundo más allá de Plutón...

1992 QB1 moviéndose sobre el fondo de estrellas, visto a finales de Agosto de 1992, y que confirmaron su naturaleza planetaria.

Plutón y Neptuno fueron el limite último del Sistema Solar durante casi un siglo. Ahora sabemos que apenas son la parte más cercana de una Sistema planetario muchísimo más amplio.

El "nuevo" Sistema Solar.

¿Qué nos ha enseñado el Cinturón de Kuiper sobre el Sistema Solar?

 What Has the Kuiper Belt Taught Us About The Solar System?

sábado, julio 23, 2016

Un legado eterno

Preservando para el futuro los datos de las Viking.

Solo el trabajo conjunto de innumerables personas hace posible una misión interplanetaria, pero en ocasiones de unos pocos depende de que su legada, todo el tesoro científico reunido, permanezca para la posteridad, para ser estudiada por futuros científicos, algunos de los cuales, con nuevos métodos y puntos de vista, pueden ser capaces de ver algo que en su momento se nos escapó, o reunir todos esos datos y construir nuevos modelos que permitan nuevas posibles explicaciones. Y eso es notorio en las misiones más antiguas, las que protagonizaron las primeras epopeyas espaciales de nuestra historia, y que lógicamente dependieron de sistema de almacenamiento de datos ya desaparecidos hoy día.

Podemos dar por descontado que toda esa información, los datos originales, se han ido actualizando, traspasados a los nuevos sistemas de soporte para preservarlos. Pero la realidad suele ser muy diferente, lo que en ocasiones provoca sorpresas desagradables. Este es el caso de las Viking, de las que actualmente se cumplen 40 años desde su llegada a Marte. Todo lo que nos enviaron, especialmente los datos de sus experimentos biológicos, sin lugar a dudas el corazón mismo de esta misión, se almacenaron en rollos de microfilms para su custodia y uso posterior uso. Pero pasarían 20 años antes de que alguien viera esos datos de nuevo.

A principio de los 2000, David Williams, del NASA Space Science Data Coordinated Archivem, donde se almacena mucho del legado de las antiguas misiones planetarias y lunares, recibió una llamada de Joseph Miller, profesor de farmacología en la Universidad Americana del Caribe, solicitando los datos de los experimentos de biología de las Viking. Pero todo lo que quedaba estaba almacenado en microfilm. "Recuerdo tener el microfilm en la mano por primera vez y pensando, 'Hicimos este increíble experimento, y esto es todo lo que queda. Si algo llegara a sucederle, se perdería para siempre. No podía dárselo a nadie porque eso es todo lo que había!!". Eso decidió al equipo del archivo a romper las cajas donde estaban guardadas las cintas e iniciar su digitalización.

"En su momento, el microfilm era el archivo del futuro", explica Williams. "Pero la gente se volvió rápidamente a la digitalización de los datos cuando Internet se hizo realizad. Así que ahora estamos escaneando cada fotograma en nuestra base de datos informática para que cualquier persona pueda acceder a ellos en línea". Con ello el legado de las Viking está asegurado, y con ello toda la polémica que siempre las rodeó.

La petición de Joseph Miller eran precisamente de poder acceder a los datos biológicos por si al equipo original se les había pasado algo por alto, y ciertamente sus conclusiones así lo concluyen, señalando que uno de los 3 experimentos si ofreció pruebas de presencia de vida. Aunque fascinante, no deja de ser un ejemplo más de las dudas que siguen generándose a su alrededor y resurgen de forma periódica. "Los datos fueron muy controvertidos", explica Williams. Pero eso mismo sirvió como ejemplo para diseñar las misiones posteriores, y como buscar. El laboratorio SAM de Curiosity, por ejemplo, se construyó en buena parte partiendo de la experiencia de las Viking, centrándose en dotarle de una sensibilidad muy superior a las moléculas orgánicas, precisamente cuya no detección explica que se concluyera que los experimentos dieron resultados negativos.

40 años después de su aterrizaje, y 34 años después de que la última de ellas se sumiera en el silencio, el legado de las Viking sigue vivo y generando debate. Si las misiones de 2020 encuentran signos de vida presente o pasada, sus resultados serán reanalizados una vez más bajo el prisma de los nuevos hallazgos. Si no encuentran nada seguirán rodeados por las dudas sobre que detectaron exactamente, y nuevos estudios aparecerán intentando explicarlo. Es decir, en cualquiera de las dos posibles, nuevamente estarán de nuevo en el centro de atención. Aunque en el fondo, quizás nunca dejaron de estarlo.
 
Los datos biológicos de las Viking, tal como se guardaron para la posteridad. Y con el peligro de que se perdieran para siempre si algo les ocurría a estas cintas. Décadas después, finalmente, están digitalizadas y aseguradas.

Los resultados de las Viking fueron una decepción para los buscadores de vida, pero dejó suficientes dudas como para inspirar a nuevas generaciones, diseñando nuevos sistemas y tecnologías basadas en las enseñanzas que esas primeras nos dejaron.

NASA's Viking Data Lives on, Inspires 40 Years Later

viernes, julio 22, 2016

La última frontera

Viajando 4.000 millones de años en el espacio y el tiempo, hasta el cúmulo galáctico Abell S1063.

Espacio...la última frontera. Esto son los viajes del telescopio espacial Hubble, que continúa su misión de exploración de mundos desconocidos mirando allí donde ningún telescopio ha podido observar antes. No se mueve de la vecindad de la Tierra, pero su visión nos adentra en la distancia más insondable, hacia los tiempos más lejanos, tanto que ni la nave estelar Enterprise puede alcanzar.

La ESA y la NASA quiso aportar su granito de arena a los actos que actualmente celebran el 50 aniversario de la saga Star Trek, presentando una nueva y espectacular imagen de la auténtica última frontera, en ese caso un cúmulo de galaxias situadas a 4.000 millones de años luz de la Tierra, o lo que es lo mismo, las estamos viendo tal como eran cuando el Sol y el resto del Sistema Solar estaba viviendo sus primeras etapas de formación, y nuestro planeta posiblemente aún estaba lejos de ver florecer la vida por primera vez. En cierta forma es como si viéramos los límites de nuestro mundo.

Pero no del mismo Universo. Y si Abell S1063 es tremendamente interesante, aún resulta más excepcional por lo nos permite ver,  ya que lejos de ser unas barrera que nos oculta lo que existe más lejos, es en realidad una ventana hacia los confines del espacio y el tiempo. La enorme masa del cúmulo distorsiona y magnifica la luz de las galaxias que se encuentran detrás de él, debido al efecto conocido como lente gravitacional. Esto permite que el Hubble observar galaxias que de otro modo serían demasiado débiles para ello y hace que sea posible buscar, y estudiar, la primera generación de galaxias en el Universo

Los primeros resultados de la exploración de Abell S1063 prometen notables nuevos descubrimientos. Por ejemplo, permitió detectar una galaxia que se sitúa, según los astrónomos, a apenas mil millones de años después del Big Bang, y que sería invisible sin este efecto lente cósmico. Y también otras dieciséis galaxias de fondo, cuya luz ha sido distorsionada por el cúmulo, causando múltiples imágenes de ellas para aparecer en el cielo. Todo esto ayudará a los astrónomos a mejorar sus modelos sobre la distribución de la masa de Abel S106, tanto de la materia ordinaria como de la oscura.

Espacio...la última frontera. Y como diría Spock, fascinante!

Abell S1063, un cúmulo masivo de galaxias, tanto que distorsiona el espacio a su alrededor y actúa como una lenta que amplifica la luz de objetos situados detrás suyo. Entre ellas no pocas galaxias, que aquí aparecen como líneas luminosas a causa de esa misma distorsión. En algunos casos nos la muestra con su imagen duplicada.

La lente gravitatoria, que recibe ese nombre porque actúa sobre las imágenes de objetos situados por detrás de ella vistos desde la Tierra de una forma parecida a un gran telescopio, magnificándola. Eso permite observar galaxias que de otra forma serían invisibles. Un regalo del Universo que nos permite ir más allá de lo podríamos por nosotros mismos.

Y que lo diga, señor Spock. Y que lo diga... 

Space... the final frontier

jueves, julio 21, 2016

Al final de la 2ª edad

Se cumple 40 años del aterrizaje en Marte de la Viking 1.

Fue el proyecto de exploración interplanetaria más ambicioso jamás afrontado, y por dimensiones y presupuesto, sigue estando en la cima después de 4 décadas. Navegando a través del camino abierto por el éxito de la Mariner 9, la primera sonda que entró en órbita alrededor de Marte, la NASA se lanzó con las ambiciosas Viking, la misión que debía dar una respuesta definitiva a los enigmas marcianos, especialmente si existía algún tipo de vida en el planeta, al menos a escala microbiana. Y no se quedaron cortos, reflejando una época de esplendor que se esperaba asentar y asegurar, al menos en el caso del planeta rojo, con su éxito. Dos sondas independientes, cada una de ellas formada por una sonda orbital y un módulo de aterrizaje, se lanzaron así en rápida sucesión.

El 20 de Julio de 1976, mientras la sonda Viking 1 entraba en órbita, su módulo se adentraba en la atmósfera marciana, en un viaje envuelto por las dudas y la ansiedad. Era el primero intento de la NASA de hacer aterrizaje un vehículo en el planeta rojo. Y los precedentes en tales maniobras por parte del rival soviético no ayudaban a tener una actitud optima, toda una serie de fracasos, menos la Mars 3, que apenas transmitió desde la superficie durante 20 segundos antes quedar en silencio. Demasiado poco para ser considerada exitosa. A efectos prácticos la Viking 1 afrontaba un salto al vacío.

Pero lo logró. A las 11:53:06 UT del 20 de Julio de 1976 sus 3 patas tocaban suavemente la superficie de Marte, en un punto situado a una latitud 22.697°Norte y una longitud 48.222°Oeste, en Chryse Planitia. Ahora si, de forma defintiva, la Humanidad había puesto su pié en otro planeta. Y sería un éxito aún mayor cuando su hermana, la Viking 2, a principio de Septiembre, la seguía en su camino y también ella lograba el aterrizaje perfecto. Dos de dos, o quizás sería mejor decir 4 de 4, dado que saca sonda valía por dos. Las primeras imágenes enviadas por la Viking 1 fueron también las primeras dignas de tal nombre tomadas desde la superficie, dejando de lado la única, no completa y terriblemente difusa ,enviada por la Mars 3 durante esos pocos segundos que sobrevivió. Hoy día no parecen diferentes ni más espectaculares que las ofrecidas por Spirit, Opportunity, Curiosity o Mars Phoenix, pero eran las primeras. Y eso es irrepetible.

La Viking 1 sería un éxito, al igual se su hermana, pero al mismo tiempo dejaría un regusto amargo, ya que su conjunto, los 3 experimentos con los que buscaban señales de vida, dieron resultados negativos. No todos, ya que uno de ellos, conocidos como liberación marcada (LR), que aplicó un cóctel de nutrientes observó liberación de gases (dióxido de Carbono y Metano) que podrían señalar la presencia de bacterias que lo estuvieras metabolizando. Sin embargo no se detectó señales de moléculas orgánicas, por lo que se consideró que detrás de lo observado había sido propiedades no biológicas del suelo marciano, que generó un falso positivo. Fue la opinión general, pero sin consenso total, e incluso hoy día siguen las dudas. En todo caso suficiente para que el interés por Marte decayera de nuevo. Se tardaría años en regresar de nuevo. Las cosas abrían sido muy diferentes de ofrecer otros resultados.

La Viking 1 tendría un final igualmente triste. Aunque ya convertida en poco más que una estación meteorológica marciana, siguió trabajando durante algo más de 6 años, hasta un 13 de Noviembre de 1982, cuando un error en la actualización de su software, de cara a mejorar el rendimiento de su deteriorada batería, hizo que la antena responsable de mantener el contacto con la Tierra dejara de estar orientada hacia ella, por lo que se perdió la comunicación. Todos los intentos posteriores de restablecerlo fueron inútiles. Y con ella, que se había convertido ya en la única Viking aún en servició, esta ambiciosa misión encontró un final quizás no digno de ella. Sobre Marte caería ahora un manto de silencio.

Se cumplen 40 años de un momento cumbre de la historia de la exploración marciana, el día que pisamos por primera vez de forma sólida y efectiva su superficie. Fue un proyecto colosal, maravilloso, impulsado por gentes igualmente maravillosas, entre ellas el propio Carl Sagan, que se implicó a fondo en el. Marcó también el final de la segunda edad dorada. Al igual que la Mariner 4, cuyas imágenes, las primeras tomadas de Marte desde su vecindad, mostraron casualmente una de las zonas más antiguas y llena de cráteres del planeta, generando tal decepción que ralentizó su exploración durante años, la Viking 1, junto a su hermana, echaron por tierra la idea de vida en Marte. Una conclusión quizás precipitada, que nuevamente significo un freno en su exploración. Deberíamos esperar nuevamente años para que esta se reiniciara. Una 3ª edad de oro que esta vez parece la definitiva.

Pero nada de esto, culpa más de las personas y sus expectativas que no de estas naves, que cumplieron y superaron ampliamente sus metas, debe empañar lo que significó ese momento, hace 40 años, cuando las 3 patas de la Viking 1 tocaron su rojiza superficie. Fue un instante de emoción, de sueños convertidos en realidad y de grandes esperanzas en el futuro.
  
Un día para la historia. 20 de Julio de 1976.

La primera imagen enviada por la Viking 1, y la primera digna de tal nombre tomada desde la superficie del planeta rojo.

Extrayendo muestras del suelo marciano. Las Viking tenía como meta encontrar vida, algo dio negativo aunque con dudas. Esta situación hizo que posteriormente la estrategia seguida fuera buscar primera señales de agua, después lugares que hubieran sido habitables en el pasado, y finalmente nuevamente señales de vida presente o pasada. Las dos primeras ya se han cumplido con Opportunity/Spirit/Phoenix y Curiosity.

Azules atardeceres, algo que ya vieron las Viking décadas antes de Curiosity.

Los módulos Viking. Una compleja misión que tuvo en Sagan uno de sus máximos defensores.

La Viking 1, ya en silencio, fotografiada por la Mars Reconnaissance Orbiter.

Viking

miércoles, julio 20, 2016

Los 5 viajeros del infinito

Nuestras enviadas a las estrellas.

New Horizons avanza hacia su nuevo objetivo, desligada ya del abrazo gravitatorio del Sol, que la frena, pero nunca lo suficiente para impedir que con el tiempo cruce la frontera final del Sistema Solar y se pierda en oscuridad del océano interestelar. Pero no es la única que esta afrontando el trance de una despedida eterna.

Mucho más allá de New Horizons se encuentran otras 4 sondas, que en su momento, hace ya décadas, asombraron al mundo visitando por primera vez los planetas gigantes y sus lunas. Las Pioneer hicieron honor a su nombre, siendo las primeras, las "pioneras" que abrieron a la Humanidad un reino hasta ese momento lejano, rompiendo a través del temido Cinturón de Asteroides, hasta ese momento visto como un posible muro insuperable. Sus imágenes de Júpiter y Saturno puede parecer poca cosa comparadas con las que llegaron posteriormente, pero hay que entenderlas en su contexto. Eran las primeras, y eso es un momento irrepetible.

Tras ellas llegaron las Voyager, nacidas de un proyecto mucho más ambicioso fallido, quizás demasiado ambicioso por las circunstancias presupuestarias de la época. Tendría que haber sido 4, pero al final fueron solo dos, pero suficiente para hacer historia. Las Pioneer observaron esos mundos hasta ese momento desconocidos, las Voyager los exploraron realmente, preparando el camino que misiones como Galileo y Cassini. La 2 tendría el honor de visitar por primeras vez Urano y Neptuno, que aún mantiene hoy día. Regresar es uno de los grandes deberes pendientes.

Las 4 dejaron hace tiempo el reino de los planetas. La voz de las Pioneer se apagó hace tiempo. La de las Voyager sigue escuchándose, y así seguirá hasta mediados de la próxima década, cuando sus respectivos "motores" radiactivos ya no sea capaz de producir la energía suficiente para mantenerlas con vida. Pero antes nos ofrecerán una primera exploración directa del espacio interestelar, más allá del punto donde domina el viento solar. En realidad la 1 ya lo está haciendo, y el paso de la 2 puede ser inminente. No es la frontera definitiva, donde termina su dominio gravitatorio y que aún queda a varias decenas de miles de años de distancia, pero si donde empieza el medio interestelar propiamente dicho. Casi 40 años después de su lanzamiento siguen aportando datos y nuevos descubrimientos. Todo un homenaje a quienes la construyeron.

Todas ellas, junto con la New Horizons, son nuestras enviadas a las estrellas, destinadas a viajar entre ella puede que mucho más allá del final mismo del mundo que un día las envío. Ante ellas se abren las puertas del infinito.

Datos de las posiciones de las 5 sondas actualmente en ruta hacia el océano interestelar.

Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 1, Voyager 2 y New Horizons. Los 5 viajeros del infinito.

martes, julio 19, 2016

La frontera de hielo

Observada por primera vez la "línea de nieve" de un disco protoplanetaria.

El fulgor de una estrella joven determina, como el dirigente supremo de su futuro sistema planetario que realmente es, la futura estructura y composición que este tendrá. Y en lo que al agua se refiere esto es aún más evidente. Existe por ello una tenue y habitualmente invisible frontera que marca dos reinos bien diferentes. A un lado esta solo puede existir en forma de gas, a no ser que exista en un planeta con un atmósfera capaz de mantenerla en estado líquido, el más inestable de todos los estados posibles. Ese es el caso de La Tierra, que habita en el "lado caliente", casi podríamos decir seco, del Sistema Solar. Al otro lado se manifiesta en forma de nieve y hielo, ya que las temperaturas son lo suficientemente bajas para permitir que se precipite en forma sólida. La líquida, el agua tal y como la entendemos, y eso hay que tenerlo siempre muy presente, es un estado exótico, algo ajeno al vacío del espacio.

En nuestro Sistema Solar la frontera se encuentra a 3 unidades astronómicas del Sol, en algún punto entre Marte y Júpiter. Pero donde adquiere importancia es en los discos protoplanetarios, porque dicha frontera marca hacia donde se dirigirán los diversos mundos en formación. Se la conoce como "línea de nieve", y es un concepto fundamental para entender la formación planetaria. La presencia de hielo de agua regula la eficacia de la coagulación de granos de polvo. Se cree, por ejemplo, que los planetas rocosos y pequeños, se forman dentro de la "línea", allí donde donde el agua adquiere estado gaseoso. Fuera de ella, la presencia de hielo permite la rápida formación de planetismales, que finalmente formarán enormes planetas gaseosos como Júpiter.

Conocer esta frontera es clave en nuestro entendimiento del proceso de formación planetaria. Y ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) ha realizado la primera observación en la que se logra resolver una línea de nieve del agua dentro de un disco protoplanetario.Un hito en nuestro camino para entender un proceso aún envuelto de muchos enigmas.

V883 Orionis es la joven estrella responsable de ello, ya que su "temperamento furioso" abrió las puertas a este hallazgo. Un descomunal aumento de su resplandor empujó su línea de nieve a una distancia de alrededor de 40 UA (unos 6.000 millones de kilómetros, o aproximadamente el tamaño de la órbita de Plutón. Este enorme incremento es un ejemplo de lo que ocurre cuando grandes cantidades de material del disco que rodea una estrella joven, como es el caso de nuestra protagonista, que es sólo un 30% más masiva que el Sol pero, gracias a este estallido, actualmente es 400 veces más luminosa y mucho más caliente. Y eso, combinado con el poder de ALMA, llevó a este descubrimiento. Las observaciones fueron una sorpresa para nosotros. Nuestras observaciones se diseñaron para obtener imágenes de la fragmentación del disco que lleva a la formación del planeta. No vimos nada de eso; en cambio, encontramos lo que parece un anillo a 40 UA. Esto ilustra bien el poder transformador de la ALMA, que brinda resultados interesantes aunque no sean los que estábamos buscando", explica Lucas Cieza, que lideró este estudio.

El proyecto ALMA demuestra nuevamente su capacidad, y que las esperanzas puestas en este megaproyecto astronómico están bien fundadas. Se ideó cono una herramienta para desvelar ar la formación de las estrellas en los albores del universo y obtener imágenes extremadamente detalladas de estrellas y planetas en las primeras y críticas etapas de su nacimiento. Y descubrimientos como este demuestra que no se estaba equivocado.

El disco protoplanetaria de V883 Orionis vista por ALMA. Su actual actividad empujó la línea de nieve del agua más lejos de la estrella, lo que ha permitido detectarla por primera vez.Para hacernos una idea de las escalas, se han reproducido las órbitas de dos objetos de nuestro Sistema Solar:  Neptuno y  Plutón.

Representación de como el estallido de Orionis empujó la frontera mucho más lejos de lo que debería situarse en una situación de actividad normal. 

Un estallido estelar nos permite ver la línea de nieve del agua