Ultimas imágenes de Curiosity

Inspeccionado las ruedas después de una dura travesía.
Tenues nubes sobre los cielos de Gale

miércoles, mayo 04, 2016

Invasión terrestre

El lanzamiento del rover ExoMars se retrasa de forma oficial hasta 2020.

Era un secreto a voces, aunque mientras no llegara una confirmación siempre quedaba la posibilidad que al final no se cumpliera. No fue finalmente el caso. La sonda ExoMars ya se encuentra de camino hacia Marte, y entre sus objetivos estará el proporcionarle cobertura una vez esté en la superficie, pero el rencuentro tendrá que esperar dos años más de los previsto. Son las cosas de la exploración espacial donde la paciencia y la prudencia suele primeras por encima de todas las cosas.

Así lo resumía el informe final de la JESB (Joint ExoMars Steering Board) presentado en Moscú, y que indicaba claramente lo que ya era casi un evidencia: Teniendo en cuenta los retrasos en las respectivas actividades industriales europeos y rusas, y el retraso en la entrega de la carga útil científica, la mejor opción era no intentar forzar las cosas para 2018 y aplazar el lanzamiento del rover ExoMars dos años, hasta la ventana de 2020, para dar tiempo para completar los preparativos necesarios. La falta de experiencia de ambos (ESA y Rusia) en esta campo, la necesidad de lograr acomodar las respectivas tecnologías (las del vehículo, europeo, y de la plataforma de descenso propiamente dicha, rusa, y que equipado con sus propios instrumentos será como una segunda misión independiente a la superficie), y los siempre presentes problemas de financiación han dictado finalmente sentencia.

Con este aplazamiento el rover ExoMars formará finalmente parte de la extraordinaria oleada de nuevas misiones que en 2020 iniciarán también su camino. Con el viajarán también el nuevo gran rover de la NASA, con el que comparte como meta la búsqueda de señales de vida , una doble misión China, que busca colocar una sonda en órbita y un rover en la superficie, y la sonda Al Amal, de los Emiratos Árabes Unidos con la colaboración de Japón, que ofrecerá uno de sus cohetes lanzadera. 5 nuevas sondas calientan ya motores, 6 si consideramos la ya mencionada Plataforma de Superficie que depositará a ExoMars en Marte, y que estará equipada con nada menos que 13 instrumentos científicos.

Hemos perdido 2018, pero a cambio, aunque sea un consuelo menor, hemos ganado un 2020 aún más espectacular. Ese año viviremos una auténtica montaña rusa de emociones, una invasión terrestre de Marte, a medida que esta sucesión de sondas vayan llegando con pocos días o semanas de separación. Suerte a todas ellas.

Aterrizaje y despliegue de ExoMars.

Aunque el anuncio oficial llega ahora, desde hace tiempo se trabajaba con esta posibilidad a la hora de planificar el aterrizaje, en la región de Oxia Planum. Un trabajo extra que ahora adquiere todo su significado.

La sonda ExoMars TGO, ya de camino al planeta rojo. Tendrá que esperar un poco más hasta que el rover ExoMars, la 2ª parte de este ambicioso proyecto, se reúna con ella.

Second ExoMars mission moves to next launch opportunity in 2020

martes, mayo 03, 2016

Bajo los cielos de un sol eterno

Detectados 3 mundos rocosos de tamaño parecido a la Tierra y potencialmente habitables en una pequeña estrella a solo 40 años-luz.

Las enanas rojas son las grandes protagonistas de la historia cósmica. Suelen pasar desapercibidas a causa de su debilidad, ocultas por el resplandor de las estrellas de mayor tamaño, incluido el Sol, no tan diminuto como en ocasiones se nos quiere presentar. Nadie, excepto los astrónomos profesionales, se fija en ellas, ya que en nuestro firmamento solo son visibles estas últimas. Pero no solo representan el 90% de la población estelar, tienen algo que sus hermanos más resplandecientes no tienen: Tiempo. Casi todo el del mundo. O del Cosmos para ser más preciso. Son tenues porque "queman" su combustible de Hidrógeno a muy bajo ritmo, pero por eso mismo su existencia se alarga hasta rozar la eternidad. 100.000, 200.000 o quizás un billón de años. Más que la propia vida del Universo.

Pequeñas pero en ocasiones violentamente activas, la posibilidad de que alojaran sistemas planetarios en principio no se tuvo en cuenta. Se buscaban más en estrellas como el Sol, las conocidas como Enanas Amarillas, partiendo de que nosotros eran el varemos a utilizar a la hora de señalar lo que era posible y que no. Una compresible estrechez de miras que poco a poco se esta desvaneciendo. Ahora sabemos que hay mundos en sistemas múltiples, así como en grandes y pequeñas estrellas. Y las más pequeñas y frías, y por eso las más longevas, no son una excepción. Pueden tener compañeros planetarios. Y lo que es más trascendental, pueden ser del tamaño del nuestro. Y tener, quizás, condiciones de luz y temperatura no muy diferentes.

Así lo demuestra la ahora también conocida como TRAPPIST-1, una estrella enana roja ultrafría, a solo 40 años-luz de la Tierra, pero aún así demasiado débil y demasiado roja para poder verla a simple vista o incluso con un telescopio de aficionado de gran tamaño. Y en ella un equipo de astrónomos dirigido por Michaël Gillon, del Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad de Lieja (Bélgica), utilizó el telescopio belga TRAPPIST-1 (de ahí el nombre) para observar la estrella 2MASS J23062928-0502285 (su denominación oficial), detectando que desvanecía ligeramente a intervalos regulares, indicando que varios objetos pasaban entre la estrella y nosotros. Un análisis detallado mostró la presencia de tres planetas con tamaños similares al de la Tierra.

Emmanuël Jehin, coautor del nuevo estudio, está entusiasmado: "Realmente se trata de un cambio de paradigma con respecto a qué camino seguir en nuestra búsqueda de planetas y de vida en el universo. Hasta ahora, la existencia de estos “mundos rojos” orbitando alrededor de estrellas enanas ultra frías era puramente teórica, pero ahora tenemos, no un solitario planeta alrededor de una estrella roja débil, ¡sino un sistema completo de tres planetas!". Michaël Gillon explica por su parte el significado de los nuevos hallazgos: "¿Por qué estamos tratando de detectar planetas como la Tierra alrededor de estrellas más pequeñas y más frías en las vecindades del Sistema Solar? La razón es simple: con la tecnología actual, los sistemas alrededor de estas pequeñas estrellas son los únicos lugares donde podemos detectar vida en un exoplaneta del tamaño de la Tierra. Así que, si queremos encontrar vida en otros lugares del universo, ahí es donde debemos comenzar a buscar".

Dos de los planetas tienen períodos orbitales de cerca de 1,5 y 2,4 días respectivamente, y el tercer planeta tiene un período no tan bien determinado, en un rango de entre 4,5 y 73 días. "Con períodos orbitales tan cortos, los planetas están entre 20 y 100 veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. La estructura de este sistema planetario es mucho más similar en escala al sistema de lunas de Júpiter que al del Sistema Solar", explica  Michaël Gillon.

Sin embargo lo realmente interesante, además de que se les supone un tamaño semejante al nuestro, es que la la cantidad de luz y calor que reciben tampoco es muy diferente, dado que es una estrella muchísimo más tenue que el Sol. Los dos planetas interiores sólo reciben cuatro y dos veces, respectivamente, la cantidad de radiación recibida por la Tierra, lo que significa que, si bien quizás no terminan de entrar en la llamada "zona de habitabilidad" de este pequeño sol,es posible que posean regiones habitables en sus superficies. El tercer planeta es exterior y todavía no se conoce muy bien su órbita, pero probablemente reciba menos radiación que la Tierra, aunque tal vez sea suficiente como para encontrarse dentro dicha zona. En todo caso esto les convierte en objetivos de primera magnitud para su exploración. El Hubble y Kepler tendrán mucho que decir.

Y los que están por venir: "Gracias a varios telescopios gigantes actualmente en construcción, incluyendo el E-ELT de ESO y el James Webb Space Telescope de la NASA/ESA/CSA (cuyo lanzamiento se prevé para el 2018), pronto seremos capaces de estudiar la composición de la atmósfera de estos planetas y explorarlas, primero en busca de agua y, luego, en busca de trazas de actividad biológica. Es un paso de gigante en la búsqueda de vida en el universo", concluye Julien de Wit, coautor del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts).

No conocemos nada de ellos, más allá de su existencia y posible tamaño. De momento solo podemos soñar como podrían ser estos mundos, iluminados por una intensa luz roja de un sol casi eterno. Posiblemente existe desde antes que el nuestro. Y seguirá ahí mucho más allá de su final. Ella y sus compañeros de viaje permanecerán hasta el mismo final de los tiempos. Si en algunos de ellos surgió la vida, esta habría tenido y tendría todo el tiempo del Universo para evolucionar hasta puntos que apenas podemos imaginar. 

Visitando una Enana Roja y sus mundos.

Comparativa de TRAPPIST-1 con el Sol. Solo tiene el 0,05% de la luminosidad y el 8% de este último, pero por eso mismo quema sus reservas mucho más lentamente. Tanto que seguirá existiendo tal como es hoy día miles de millones de años después de que esta última ya no exista como tal.

Tres mundos potencialmente habitables hallados alrededor de una estrella enana ultrafría cercana

lunes, mayo 02, 2016

Los asteroides de Han Solo

¿Son posibles zonas tan pobladas como la que cruza el Halcón Milenario en "El Imperio Contraataca"? 

Perseguido por los imperiales, con Darth Vader en persona a la cabeza de la flota Han Solo dirige su nave hacia un cinturón de asteroides, con la idea de adentrarse en el y así ser capaz de dejarlos atrás. Un auténtico muro de enormes rocas parecen desplazarse por todos lados, y en cantidades que convierte la idea de cruzarlo en un suicidio. Pero Solo puede con esto y con más.

- "¿No estará pensando en ingresar a un campo de asteroides, verdad?", le pregunta la Princesa Leia.

- "Tendrían que estar locos para seguirnos,¿cierto?", le responde Han Solo.

C3PO le informa amablemente que "las posibilidad de navegar con éxito en un campo de asteroides es de aproximadamente 3720 a 1". "Nunca me digan las probabilidades", dice Han mientras esquiva las gigantescas rocas que rodean a la nave y que parecen estar en todas partes. Su habilidad como piloto impide que sus restos terminen en la superficie de alguno de ellos, algo que no pueden decir varios de sus perseguidores. Si los soldados de superficie tiene una puntería lamentable, sus pilotos no parecen mucho mejores, ni en esto ni en pilotaje. Las tropas imperiales ya no son lo que eran..

Finalmente, que por algo son los héroes, lograrán escapar, no sin antes visitar el interior de un gigantesco gusano espacial, cuya fuente de alimentación, teniendo en cuenta donde vive, sigue siendo un misterio. Vía libre hacia la Ciudad de las Nubes, donde seguro que el amigo Lando Calrissian les dará el recibimiento que se merecen. o No.

Esta es una de las escenas más icónicas de Star Wars, y por extensión, dado todo lo que representa, de la historia del cine. En ningún momento pretende ser realista, ya que aquello que creo Lucas en una "galaxia muy, muy lejana" sigue sus propias, pero involuntariamente extendió la idea de los campos o cinturones de asteroides como mares de rocas tan transitados que cruzarlo, como decía el bueno de Solo, sería una locura, Un auténtico muro casi infranqueable. Y teniendo en cuenta que nuestro Sistema Solar tiene su propio cinturón de asteroides extendiéndose entre Marte y Júpiter, resulta interesante marcar diferencias.

Curiosamente este concepto (aunque exagerado en la película) no era tan de ficción como pueda parecer a principios de los 70. Realmente existía la idea entre los astrónomos (o al menos entre parte de ellos) de que cruzar el Cinturón de Asteroides podría ser peligroso, incluso pendía la amenaza de que significaría una frontera que jamás podríamos cruzar. No sería hasta que la Pioneer 10 cruzó, en 1972,  sin problema alguno esta región, que ese fantasma se desvaneció. Pero las ideas que han permanecido tantos años ancladas en nosotros, especialmente si han estado ahí desde la niñez, les cuesta desaparecer. Quizás a Lucas le ocurrió. O quizás decidió mantener la idea aún consciente de que no se ajustaba a la realidad, priorizando el espectáculo que ofrecía. Quién sabe.

Porque la realidad es mucho más aburrida. Si uno cruzara el Cinturón de Asteroides lo más probable es que completara el viaje sin ver ni uno solo, ni tan solo en la lejanía. Y no es extraño, ya que en un volumen equivalente a 120.000 Tierras, de promedio, solo encontraríamos un asteroide. Si la población conocida es tan alta a pesar de ello, es porque el volumen que ocupa es igualmente inmenso, casi inconcebible.

¿Pero no podría haber otros cinturones de asteroides en otras estrellas tan densos como los de Star Wars? La verdad es que no. Si existiera una zona con una población tan densa, la gravedad común ya habría provocad,o mucho tiempo atrás, que la mayoría hubieran caído para formar parte de uno o varios mundos de cierto tamaño. Algunos restos se habrían escapado, como algunos se escaparon en su momento durante la formación de la Tierra y el resto de los planetas, pero por si solos ya no serían una amenaza para los viajeros. A no ser que tuvieran una mala suerte extraordinaria, claro.

Existiría otra opción, y es que sus velocidades relativas fueran tan altas, fruto de una influencia gravitatoria muy cercana que los perturbara, que evitara ese proceso de unión (que no parece el caso de Star Wars). Así ocurre en los anillos de Saturno. Pero como en ese caso los impactos entre ellos serían continuos, y acabarían siendo reducidos a pequeños fragmentos, tan como ocurre en el planeta anillado. ¿Pero asteroides tan grandes y tan cerca unos de otros? La respuesta es un rotundo NO.

Un último apunte. Alan Stern, el investigador principal de la misión New Horizons escribió que cuando esta sonda atravesó el cinturón de asteroides en el año 2006, la probabilidad de colisión fue "infinitamente pequeña: menos de uno por cada mil millones". Han Solo podría afrontar un cruce semejante poniendo el piloto automático y descansando un poco. Así de casi nulo sería el riesgo. Pero eso habría hecho que la escena fuese mucho más aburrida. Y Vader les habría atrapado.

Pero a pesar de todo, me sigue gustando. En realidad me encanta.

‘Star Wars’ nos ha mentido: navegar por un cinturón de asteroides no es peligroso

domingo, mayo 01, 2016

Post Vintage (183): Los heroes de Titán

La historia de como la insistencia de varios ingenieros de la ESA salvó del completo fracaso a la misión Huygens.

Para la mayor parte de nosotros el viaje de una sonda exploradora a otro mundo se divide en el momento del despegue y en el de la llegada, mientras que el tiempo que transcurre entre ambos parece poco menos que un tranquilo viaje interplanetario sin mucha complicación, más allá de pequeños ajustes en la trayectoria y comprobaciones rutinarias, y donde poco trabajo hay para los técnicos de la misión. Pero como podemos imaginar cuando hablamos de ingenios tan complejos con objetivos que necesitan una precisión extrema la realidad es bastante diferente.

Y que en ocasiones se convierte en una carrera contra en tiempo para evitar el desastre. Este es el caso de Huygens, el primer objeto humano en aterrizar en Titán.

La historia comienza en 2000, cuando Cassini ya hacía 3 años que se encontraba de viaje. Varios ingenieros de la Agencia Espacial Europea, como Claudio Sollazzo y Boris Smeds tenían dudas sobre el sistema de comunicación previsto para que Huygens pudiera comunicarse con La Tierra y enviar todos los datos e imágenes recibidos durante el descenso y aterrizaje. Dado que este pequeño vehículo no tenía la capacidad de establecer contacto por si mismo, Cassini debería actual de enlace, recoger toda esa información enviada por Huygens y transmitir después toda esa información a La Tierra.

Sin embargo, durante la entrada atmosférica en Titán, Huygens experimentaría cambios bruscos de velocidad, acelerando y frenando, lo que provocaría cambios en la frecuencia de las emisiones de radio fruto del efecto Doppler, por tanto el hardware del receptor de Cassini estaba diseñado para poder recibir datos en un amplio rango de frecuencias, suficiente para afrontar esta situación. En Febrero de 2000 finalmente se decidió hacer pruebas para comprobar que todo funcionaba correctamente, y se le envió desde La Tierra telemetría simulando lo que recibiría de Huygens. Y los resultados fueron catastróficos: Cassini no era capaz de interpretar correctamente todos estos datos. Cuando llegara el momento simple y llanamente no sería capaz de escucharla, y esta se perdería para siempre en el silencio.

Los temores de los ingenieros "pesimistas" se confirmaron. Aunque el hardware estaba preparado, su software era el mismo que se utilizaba los receptores de la ESA en órbitas terrestres y no estaba actualizado para detectar de forma correcta el cambio en la velocidad de transmisión que se produciría en Titán. Un error fatal que había pasado inadvertido para casi todos.

¿Como salvar la misión? Reprogramarlo en pleno vuelo resultaba imposible por lo que cambió el programa de vuelo. Huygens se desprendería de Cassini un mes después de lo previsto y esta última pasaría mucha más lejos de Titán, de forma que la aceleración entre las dos sondas fuese menor y la distorsión causada por efecto Doppler menos acusada. Esto, junto al envío de numerosos parches al software a los instrumentos de la Huygens, que modificaban la forma de transmitir los datos y hacía que fuera más fácil captarlos, permitió superar esta amenaza mortal solo descubierta por la insistencia de unos ingenieros que no dejaron de insistir en ello.

El resto, como se suele decir, ya es historia....

El descenso de Huygens reconstruido a partir de todos los datos e imágenes enviados. Los mismos que nunca habrían sido recibidos de no haberse descubierto el fallo crítico en el sistema de comunicación de Cassini.

Huygens

sábado, abril 30, 2016

El gato sin cola

Descubierto el que podría ser un fragmento único del mismo material que formó la Tierra.

¿Cual era la composición exacta de las "piezas fundamentales" que dieron forma a nuestro planeta, de los planetesimales nacidos cerca del Sol que terminaron por agregarse y plantar la semilla que daría finalmente origen a la Tierra tal y como la conocemos? No es una respuesta sencilla, aunque podamos tener una idea aproximada. Los asteroides actuales pueden ser lo más parecido a un fósil planetario, pero miles de millones de años "cocinados" por la radiación solar los han alterado significativamente, al menos en sus capas más superficiales, y los cometas, especialmente los recién llegados desde el Cinturón de Kuiper y la aún más lejana Nube de Oort, aunque prístinos, representan zonas diferentes, más lejanas, del Sistema Solar naciente.

¿Debemos olvidarnos de encontrar un fragmento realmente inalterado de nuestros orígenes? Quizás no. Así lo indica el reciente descubrimiento del ahora denominado C/2014 S3 (PANSTARRS), el primer objeto descubierto en una órbita cometaria de período largo que tiene las características de un asteroide, y más importante aún, posiblemente se formó en el interior del Sistema Solar junto con la propia Tierra. Fue expulsado en una fase muy temprana, conservado en el congelador de Oort durante miles de millones de años, y ahora está de regreso fue empujado hace relativamente poco tiempo a una órbita que lo acerca al Sol.

Así lo explican sus descubridores, liderados por Karen Meech (de Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái):"Ya sabíamos de la existencia de muchos asteroides, pero todos han sido “cocinados” por el calor y la cercanía del Sol durante miles de millones de años. Este es el primer asteroide “en crudo” que hemos podido observar: Se ha conservado en el mejor congelador que hay". Originalmente fue  identificado por el telescopio Pan-STARRS1 como un débil cometa activo a una distancia de algo más de dos Unidades Astronómicas, y con período orbital actual (alrededor de 860 años) que sugería que su origen estaba en la Nube de Oort.

Pero pronto detectaron que el ahora denominado C/2014 S3 (PANSTARRS) era inusual, ya que no tiene la característica cola que tienen la mayor parte de los cometas de período largo cuando se acercan tanto al Sol, hasta el punto de ser bautizado como un cometa Manx, por el nombre dado a esta raza de gatos sin cola. Los espectros extraídos de la débil luz reflejada por este objeto por el Very Large Telescope indicaron que se trataba de asteroide de tipo S, que generalmente se encuentran en el cinturón principal de asteroides interior. No era este el caso, con una órbita que indica que está llegando desde las mismas profundidades del Sistema Solar. Quizás después de haber partido hacia la oscuridad en los albores de nuestro mundo.

La información reunida de esta forma indica ha sufrido muy poco "procesamiento", alteración a causa de la luz solar, indicando que ha permanecido profundamente congelado durante mucho tiempo. La débil actividad cometaria asociada a C/2014 S3 (PANSTARRS), coherente con la sublimación del hielo de agua, es aproximadamente un millón de veces inferior a la de los cometas activos de período largo situados a una distancia similar. Los autores concluyen que este objeto probablemente está hecho de material fresco del Sistema Solar interior, que había permanecido almacenado en la Nube de Oort y ahora está volviendo hacia el interior del Sistema Solar.

Si estamos realmente ante un fragmento original y apenas alterado del mismo material que formó la Tierra (y el resto de planetas terrestres), podría ser clave para poner luz sobre como fueron los primeros tiempos, ya que existen toda una serie de modelos teóricos capaces de reproducir gran parte de la estructura que vemos en el Sistema Solar, pero con un diferencia importante: Sus predicciones sobre los objetos que componen la Nube de Oort. Diferentes modelos predicen proporciones significativamente diferentes de objetos helados y rocosos, a su vez relacionado con la migración de los planetas gigantes. Este primer descubrimiento de un objeto rocoso procedente de esta lejana, muy lejana región exterior, podría ser la clave para saber cual es el correcto. Los autores estiman que serán necesarias entre 50 y 100 observaciones de estos Manx para distinguir entre los modelos actuales, abriendo otra rica vía en el estudio de los orígenes.

Olivier Hainaut (ESO, Garching, Alemania), uno de los coautores de este estudio lo resume así:"Hemos encontrado el primer cometa rocoso y estamos buscando otros. Dependiendo de cuántos encontremos, sabremos si los planetas gigantes bailaron por todo el Sistema Solar cuando eran jóvenes, o si crecieron tranquilamente sin moverse mucho". Solo tenemos que buscar a los "gatos sin cola". Ellos tiene la respuesta.

La probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en las frías afueras, en la Nube de Oort.

El concepto de los planetesimales, pequeños cuerpos nacidos de la nube de gas y polvo que rodeaba al Sol naciente y primer paso hacia la formación de planetas como la Tierra. Aquellos que terminaron sin ser atrapados, permanecieron en la forma de lo que hoy día llamamos asteroides, aunque después de tanto tiempo sometidos a la radiación solar han sido tan alterados, en sus capas superficiales, que poco queda de aquello que fueron. De ahí lo importante de la existencia de cuerpos como C/2014 S3 (PANSTARRS).

El gato sin cola, una "cápsula del tiempo" de nuestros propios orígenes.

"Miau?" 

Un fragmento único, originado durante la formación de la Tierra, vuelve tras miles de millones de años congelado.

viernes, abril 29, 2016

Un futuro teñido de Oro

Revelando el espejo principal del futuro James Webb en todo su magnífico esplendor.

Es el futuro gran coloso de la astronomía orbital, que en 2018 tiene previsto tomar el trono como el mayor y más potente observatorio jamás puesto en el espacio, y aunque en ocasiones se le denomina el sucesor del Hubble, su rango de frecuencia, más centrada en el infrarrojo, posiblemente lo acerca más al veterano Spitzer que no a este primero, que tendrá en los gigantes en superficie, como el ya en construcción E-ELT (European Extremely Large Telescope) a sus auténticos sucesores. De el se esperan, por tamaño y capacidad, grandes logros, por no decir una auténtica revolución, abarcando con su mirada una amplia gama de objetivos a través de muchos sub-campos de la astronomía. Desde los primeros pasos del Universo hasta la formación estelar y planetaria, pasando por imágenes directas de exoplanetas, mucho es lo que el James Webb nos promete.

Aún quedan 2 años, o quizás sería mejor decir que "solo" quedan, teniendo en cuenta que sus primeros pasos teóricos se dieron en 1996 y que afrontó hasta planes claros y aparentemente ya decidida de cancelación en 2011 a causa de los sobrecostes que sufría el proyecto, finalmente revocada por el Congreso de los EEUU. Un largo camino que hace que estos 2 años hasta el lanzamiento a cargo de un Ariane-5 ECA de la ESA.

Y pare recordarnos lo cerca de que estamos ya de la fecha señala, recientemente hemos tenidos la oportunidad de ver el dorado espejo principal del telescopio ya montado (se compone de 18 segmentos que fueron ensamblados con total precisión a lo largo de un lento y extenso periodo de tiempo). Hasta ese momento todos ellos estaban protegidos por unas tapas negras individuales, y así han permanecido hasta ahora, cuando por primera vez, y dentro del proceso de integración y puesta a prueba del telescopio, dichas protecciones fueron retiradas. El resultado es una escena de belleza singular, especialmente si uno tiene en cuenta todo el largo camino realizado para convertirlo en realidad y su tremenda importancia para la astronomía del futuro.

Para garantizar que fueran a su vez fuertes y ligeros, los espejos se construyeron con berilio, recubiertos de una película muy fina de oro vaporizado para mejorar el reflejo del espejo de la luz infrarroja. El espejo, ya totalmente montado, es más grande que cualquier cosa que pueda cargar un cohete lanzadera, de manera para ser instalado en el Ariane, este se plegará por los dos lados, para posteriormente desplegarse una vez en el espacio. Cada espejo individual cuanta con diversos motores, lo que dará a su equipo de vuelo una flexibilidad extraordinaria a la hora de ajustar la orientación y precisión de sus observaciones.

El Hubble, como otros ilustres veteranos telescopios espaciales, es una maravillosa gloria del pasado y aún de un presente que se resiste a cerrar sus puertas. James Webb representa un futuro ya a las puertas, destinado no tanto a remplazarlo como a convivir, al menos durante un tiempo, y finalmente llegar mucho más allá de lo que podíamos soñar hace solo unos años. Futuro dorado, en más de un sentido.

El gran "ojo" de Oro del James Webb en todo su esplendor.

El pasado y el futuro. Aunque juegan el liga diferentes, uno centrado en la luz visible y el otro más escorado al infrarrojo, comparar sus espejos primarios permite apreciar el enorme salto adelante que el James Webb representa.

Los 18 segmentos dorados que conforman el espejo principal, cada uno de ellos son su propio sistema de orientación.

James Webb se situará en el punto de Lagrange 2, a 1.5 millones de Kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol.

James Webb Space Telescope's Golden Mirror Unveiled

jueves, abril 28, 2016

Lunas en la distancia

El telescopio espacial Hubble descubre la pequeña acompañante del planeta enano Makemake.

Existió un tiempo en que la idea de tener una luna, una compañera de viaje, era algo muy exclusivo. Primero solo de la Tierra, después, con los primeros telescopios haciendo acto de presencia, se le sumaría Júpiter y sus 4 satélites galileanos, nombre recibido en honor a su descubridor y que tan importantes fueron para dar los primeros golpes mortales a la ya caduca visión geocéntrica del Universo. Después estas se multiplicaron, en número y tamaño, hasta dejar a Mercurio y Venus como los únicos planetas sin luna. Una situación atípica, ya que finalmente hasta los asteroides se apuntaron a la fiesta, mostrando que pueden también tenerlas. Hoy día el reino de las lunas es basto y extraordinariamente complejo, hasta el punto de ser en no pocas ocasiones tan o más interesantes que sus respectivos mundos.

Plutón no es una excepción. Con son 5 lunas, una enorme y 4 de pequeño tamaño pero extrañas y desafiantes para los astrónomos, como nos desveló New Horizons, es actualmente uno de los sistemas más complejos del Sistema Solar. Pero el reino lunar, como vamos descubriendo, no tiene límites.

Makemake (del dios creador de la mitología de los habitantes de la isla de Pascua) es uno de los planetas enanos que pueblan el Cinturón de Kuiper, el tercero en tamaño y el segundo más brillante, y considerado, dentro de esta amplia familia, de la misma clase que Plutón, aunque con sus 1400 Kilómetros de diámetro es bastante más pequeño que el. Una semejanza que ahora se acentúa, ya que si este último tiene lunas, ahora el Hubble logró sacar de la oscuridad que también el tiene compañía: Una pequeña lunita, de unos 160 Kilómetros de diámetro según se deduce de su brillo, 1300 veces más débil que el del planeta enano y que se mueva a unos 20.900 kilómetros de la superficie. Se une así a Plutón, Eris y Haumea como planeta enano con su propia luna.

Queda mucho trabajo por delante hasta que tengamos una idea más aproximada de su naturaleza, pero de momento ya tenemos el primer misterio: MK 2 (su nombre provisional) es tan oscuro como el carbón, lo que parece sorprendente dado que Makemake es tan brillante. Por su lado observaciones adicionales del Hubble deberán ayudar a revelar la forma de su órbita, y con ella de su posible origen. Si es circular, probablemente nació por un gran impacto en el planeta enano, al igual que todo parece indicar que ocurrió en Plutón. Pero si es elíptica, esto indicaría que fue un astro libre, en órbita solar, hasta que el planeta lo capturó. El tiempo, esperemos, nos dará una repuesta.

Pero más importante aún, la existencia de MK2 ayudará y mucho a conocer mejor las características de Makemake, ya que de la velocidad orbital de su luna, y conociendo la distancia, se puede extraer información como su densidad, y de posibles variaciones, irregularidades en la concentración de su masa. Para los astrónomos, que un objeto tan lejano y apenas distinguible tenga compañía es un regalo, una ventana que de otro modo estaría casi cerrada. "El descubrimiento de esta luna nos ha dado la oportunidad de estudiarlo con mucho mayor detalle de lo que jamás hubiéramos podido sin esta compañera", explica Alex Parker, del Southwest Research Institute y que lideró el equipo responsable del hallazgo.

Lunas cercanas, lunas lejanas, lunas por todas partes. Así es el Sistema Solar, un reino planetario, pero aún más, un reino lunar.
  
Makemake y su pequeña luna, vistas por el Hubble. Extremadamente tenue, ya que es tan oscura como el Carbón, ser capaces de distinguirla perdida como está en el resplandor del planeta enano, que por el contrario refleja una gran cantidad de luz solar, fue todo un logro para este equipo de astrónomos, y una nueva demostración de las capacidades del veterano Hubble.

Una pequeña compañera para un viaje en la oscuridad.

Distant Dwarf Planet Makemake Has Its Own Moon!

miércoles, abril 27, 2016

Imágenes del ayer, promesas del mañana

Revisitando a  la fallida Beagle-2, el primer intento europeo de aterrizar en Marte.

Se la conoce como Super-Resolution Restoration (SRR), y es una nueva técnica que promete revolucionar nuestra visión del planeta rojo desde las alturas, siendo capaz de aumentar la resolución de las ya de por si extraordinarias imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter por un factor de cinco, hasta el punto de vislumbrar estructuras de apenas unos centímetros. Sus posibles aplicaciones, tanto en la exploración marciana como apoyo para la búsqueda de lugares adecuados para futuros aterrizajes, son extraordinarias, como demuestras los primeros ejemplos presentados.

"Ahora tenemos el equivalente de la visión de un drone en cualquier parte de la superficie de Marte, donde hay bastantes repetición de imágenes claras", explica uno de los responsables, Jan-Peter Müller, del Laboratorio de Ciencia Espacial Mullard de la University College en Londres. "Nos permite ver objetos con el enfoque más precisó jamás conseguido desde la órbita, y la calidad de imagen es comparable a la obtenida por los módulos de aterrizaje. Esto va a ser un elemento de cambio y el inicio de una nueva era en la exploración planetaria".

Varios son los primeros objetivos marcianos revisitados con el SRR, pero sin lugar a dudas una destaca sobre los demás: La Beagle-2, el módulo de aterrizaje que viajó cuando a la Mars Express, y de la que después de adentrarse en la atmósfera marciana un 25 de Diciembre de 2003 (6 dias después de separarse de esta última) nunca más se supo. Aunque su fracaso no empaña el tremendo éxito de la sonda propiamente dicha, que aún hoy sigue activa y enviando información científica superando todas las previsiones de vida útil, para la agencia espacial británica, responsable de su diseño y construcción, fue un duro golpe.

¿Pero que lo ocurrió realmente? La primera idea, y era inevitable, es que el sistema de aterrizaje, parecido al de Opportunity, pero sin los retrocohetes de frenado, no pudo cumplir su misión con éxito y la Beagle-2 se estrelló. La Mars Reconnaissance Orbiter finalmente la localizó, demostrando lo errónea de esa suposición. En realidad consiguió aterrizar suavemente, o al menos de una pieza. Sin embargo en ellas se podía intuir el motivo de su silencio, algo que las nuevas imágenes procesadas por SRR parecen, si no confirmar, al menos si reforzar. Construida para abrirse como una flor, con un "pétalo" donde estaban los instrumentos y los otros 4 con los paneles solares, varios de estos últimos no se desplegaron (quizás fruto de un aterrizaje no tan suave?). Incluso así la sonda tendría energía suficiente, debería haber podido comunicarse. 

Pero aquí un fallo de diseño selló su destino: El emisor y receptor de radio se montaron debajo de los pétalos cerrados. Y cuando uno o varios de ellos no se desplegaron, quedaron cubiertos y sin posibilidad de emitir o recibir comandos. El escenario más probable es que Beagle-2 completara las primeras actividades científicas, que ya tenía programadas de antemano, y después se quedara quiero, esperando nuevas indicaciones. Unas que nunca llegaron, sorda como estaba. Otro diseño, otra configuración de antenas que no la hiciera tan vulnerable habría cambiando su destino. Era el punto débil de un vehículo construido precipitadamente para llegar al lanzamiento de la Mars Express, y con un presupuesto relativamente reducido, que obligó a recortar costes, entre ellos, precisamente (y fatalmente), en el sistema de comunicaciones. Y pese a ello estuvo cerca, muy cerca, de lograrlo.

No es casualidad que las imágenes de la zona de aterrizaje de la Beagle-2 fuera una de las elegidas para realizar estos primeros ejemplos de esta nueva técnica de procesado, dado que británico es la mayor parte del equipo responsable del desarrollo  de SRR, y británica era esta sonda. Una imagen del ayer que, al misma tiempo, apunta hacia el futuro. De un antiguo futuro que no pudo ser, y de un futuro aún por llegar, donde esperaremos presenciar la llegada del rover ExoMars, el heredero de la sonda perdida que buscará señales de vida al igual que habría hecho la Beagle-2 de haber tenido la oportunidad. Esperamos tome el testigo, y esta vez con éxito.

Un ejemplo del resultado de esta nueva técnica visual en la Beagle-2. El resultado no puede ser más prometedor.

La última vez que vimos a  Beagle-2, fotografiada por una pequeña cámara instalada en la Mars Express con este propósito. Después el silencio eterno.

Como debería haberse desplegado si todo hubiera ido bien y una representación de su posible disposición final, con dos de sus panales sin hacerlo.

Otros ejemplos del la efectividad de SRR, en el caso de la derecha con las huellas del rover Spirit.

Encontrando a Beagle-2

Supersharp Mars Photos Show UK's Long-Lost Beagle 2 Lander

martes, abril 26, 2016

La luz de la vida estelar

Explorando el plano galáctico con el telescopio espacial Herschel.

Nos dejó a mediados de 2013, cuando una vez agotado el líquido refrigerante para mantener sus instrumentos a temperaturas cercanas al 0 absoluto, condición imprescindible para poder observar la esfera celeste en el infrarrojo lejano y longitudes de onda submilimétricas, se dio por terminada su misión y se procedió a su desconexión. Pero el volumen de dato e imágenes enviado a la Tierra durante los 3 años que trabajo a pleno rendimiento fue enorme, suficiente para mantener ocupados a muchos astrónomos durante años, y seguir produciendo resultados espectaculares.

Un nuevo fruto de ese legado se presenta ahora en forma de un espectacular vídeo, que se ha compilado ensamblando imágenes procedentes de cientos de horas de observación de Herschel de la ESA, abarcado casi el 40% del plano de la Vía Láctea, la parte en la que se forma y se encuentran la mayoría de las estrellas de nuestra Galaxia. El resultado, que traduce en luz visible lo que fueron observaciones en infrarrojo del telescopio espacial,  revela con todo lujo de detalles el intrincado tejido de gas, polvo y núcleos formativos de estrellas que se extiende a lo largo del plano galáctico. Sobre el fondo difuso de material interestelar emergen infinidad de puntos brillantes, tenues filamentos y nebulosas, que marcan los lugares de nuestra Galaxia en que están naciendo nuevas estrellas.

Las partes más densas del medio interestelar, formadas por la mezcla de polvo y gas, destacan en naranja y rojo sobre el fondo. Estas concentraciones de materia, dispuestas a menudo en estructuras filamentosas y alargadas, son los lugares donde se formarán las futuras generaciones de estrellas. Los minúsculos puntos blancos desperdigados sobre dichos filamentos son cúmulos de polvo y gas que albergan el germen de estrellas en gestación, mientras que las zona donde el gas brilla en deslumbrantes colores azul y violeta es fruto de la potente luz emitida por las estrellas recién formadas en sus proximidades.

Todas las fases de formación estelar en una espectacular panorámica. La luz de nuevas generaciones de estrellas al descubierto. La luz, en definitiva, de una galaxia aún viva y vibrante.
 
La Nebulosa RCW 12: Una estrella central, invisible a estas longitudes de ondas de infrarrojos, forma una bella burbuja a su alrededor con la enorme presión de la luz que irradia. La presión es tan fuerte que ha comprimido el material situado justo en el exterior, haciendo que colapse y provocando el nacimiento de nuevas estrellas. Una vida que genera nueva vida a su vez.

La Nebulosa del Águila, la Nebulosa Pata de Gato (izquierda) y  la Nebulosa de la Guerra y la Paz. Todas ellas alojan cúmulos de jóvenes estrellas que brillan con fuerza y provocan fuertes vientos estelares que, a su vez, horadan el material a su alrededor, mientras continúa un incesante nacimiento de nuevas estrellas en su interior.

Una vista del centro galáctico: Las nubes de polvo y gas aparecen dispersas a lo largo de un gran anillo retorcido, de unos 600 años luz de diámetro, que aloja en su interior el agujero negro supermasivo que se encuentra en el núcleo de la Galaxia.  

La panorámica galáctica de Herschel

lunes, abril 25, 2016

La araña de hielo

Explorando esta extraña estructura situada en el limbo de Plutón.

"Oh, que enredada red tejió su geología", comenta Oliver White, miembro del equipo de geología de la misión New Horizons. "El patrón formado por estas fracturas no se parece a nada que hayamos visto en el sistema solar exterior, y demuestra una vez más que en cualquier lugar nos fijamos en Plutón, vemos algo diferente". Y ciertamente así es. Nuestra mirada suele centrarse en el centro de su disco, allí donde residen elementos tan espectaculares como Sputnik Planum, las montañas Hillary o el posible volcán Wright Mons. Pero en sus bordes, en los límites de lo que la sonda pudo ver durante su fugaz sobrevuelo, también se esconden sorpresas y misterios por explicar.

Uno de ellos es lo que ahora se conoce, de forma informal, como la "araña de hielo", una red de 6 extensas fracturas que convergen a un punto concreto. Las más largas están alineadas de norte a sur, y el mayor de todas, Sleipnir Fossa, tiene más de 580 kilómetros de longitud. La fractura alineada de este a oeste es más corta, apenas 100 kilómetros. Al norte y al oeste, las fracturas se extienden a través las onduladas llanuras norte, mientras que al extenderse al sur, cortan a través del terreno aplanado denominado informalmente Tártaro Dorsa. Curiosamente, el interior de las "patas" de la araña muestran notables depósitos rojizos, posiblemente las mismas tolinas que dotan a Plutón de esa misma tonalidad.

Los científicos de la New Horizons creen que las fracturas vistas en otro lugar en Plutón - que tienden a distribuirse en paralelo - están causadas por la expansión a escala global de la corteza de agua-hielo. Sin embargo el caso de la araña es diferente, dado su curioso patrón radiante. Se especular que pudo ser causada por una fuente concentrada de estrés bajo el punto en el que convergen las fracturas,  por ejemplo, debido a un flujo de material brotando desde debajo de la superficie.

Existen ejemplos de ello en otros mundos, como Venus o Mercurio, pero estamos hablando de cuerpos celestes completamente diferentes en su morfología y composición. Verlo algo parecido en un pequeño mundo helado más pequeño que la Luna es inesperado. Aunque como todo lo que estamos viendo de Plutón lo es, quizás lo inesperado sería encontrar algo previsible y "normal". Y nos sentimos afortunados por ello.

Situación de la araña de hielo.

Icy ‘Spider’ on Pluto