Ultimas imágenes de Curiosity

El viaje de Curiosity. Sol 0-1526.(Diego Fraiese)
Sol 1578

sábado, abril 30, 2016

El gato sin cola

Descubierto el que podría ser un fragmento único del mismo material que formó la Tierra.

¿Cual era la composición exacta de las "piezas fundamentales" que dieron forma a nuestro planeta, de los planetesimales nacidos cerca del Sol que terminaron por agregarse y plantar la semilla que daría finalmente origen a la Tierra tal y como la conocemos? No es una respuesta sencilla, aunque podamos tener una idea aproximada. Los asteroides actuales pueden ser lo más parecido a un fósil planetario, pero miles de millones de años "cocinados" por la radiación solar los han alterado significativamente, al menos en sus capas más superficiales, y los cometas, especialmente los recién llegados desde el Cinturón de Kuiper y la aún más lejana Nube de Oort, aunque prístinos, representan zonas diferentes, más lejanas, del Sistema Solar naciente.

¿Debemos olvidarnos de encontrar un fragmento realmente inalterado de nuestros orígenes? Quizás no. Así lo indica el reciente descubrimiento del ahora denominado C/2014 S3 (PANSTARRS), el primer objeto descubierto en una órbita cometaria de período largo que tiene las características de un asteroide, y más importante aún, posiblemente se formó en el interior del Sistema Solar junto con la propia Tierra. Fue expulsado en una fase muy temprana, conservado en el congelador de Oort durante miles de millones de años, y ahora está de regreso fue empujado hace relativamente poco tiempo a una órbita que lo acerca al Sol.

Así lo explican sus descubridores, liderados por Karen Meech (de Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái):"Ya sabíamos de la existencia de muchos asteroides, pero todos han sido “cocinados” por el calor y la cercanía del Sol durante miles de millones de años. Este es el primer asteroide “en crudo” que hemos podido observar: Se ha conservado en el mejor congelador que hay". Originalmente fue  identificado por el telescopio Pan-STARRS1 como un débil cometa activo a una distancia de algo más de dos Unidades Astronómicas, y con período orbital actual (alrededor de 860 años) que sugería que su origen estaba en la Nube de Oort.

Pero pronto detectaron que el ahora denominado C/2014 S3 (PANSTARRS) era inusual, ya que no tiene la característica cola que tienen la mayor parte de los cometas de período largo cuando se acercan tanto al Sol, hasta el punto de ser bautizado como un cometa Manx, por el nombre dado a esta raza de gatos sin cola. Los espectros extraídos de la débil luz reflejada por este objeto por el Very Large Telescope indicaron que se trataba de asteroide de tipo S, que generalmente se encuentran en el cinturón principal de asteroides interior. No era este el caso, con una órbita que indica que está llegando desde las mismas profundidades del Sistema Solar. Quizás después de haber partido hacia la oscuridad en los albores de nuestro mundo.

La información reunida de esta forma indica ha sufrido muy poco "procesamiento", alteración a causa de la luz solar, indicando que ha permanecido profundamente congelado durante mucho tiempo. La débil actividad cometaria asociada a C/2014 S3 (PANSTARRS), coherente con la sublimación del hielo de agua, es aproximadamente un millón de veces inferior a la de los cometas activos de período largo situados a una distancia similar. Los autores concluyen que este objeto probablemente está hecho de material fresco del Sistema Solar interior, que había permanecido almacenado en la Nube de Oort y ahora está volviendo hacia el interior del Sistema Solar.

Si estamos realmente ante un fragmento original y apenas alterado del mismo material que formó la Tierra (y el resto de planetas terrestres), podría ser clave para poner luz sobre como fueron los primeros tiempos, ya que existen toda una serie de modelos teóricos capaces de reproducir gran parte de la estructura que vemos en el Sistema Solar, pero con un diferencia importante: Sus predicciones sobre los objetos que componen la Nube de Oort. Diferentes modelos predicen proporciones significativamente diferentes de objetos helados y rocosos, a su vez relacionado con la migración de los planetas gigantes. Este primer descubrimiento de un objeto rocoso procedente de esta lejana, muy lejana región exterior, podría ser la clave para saber cual es el correcto. Los autores estiman que serán necesarias entre 50 y 100 observaciones de estos Manx para distinguir entre los modelos actuales, abriendo otra rica vía en el estudio de los orígenes.

Olivier Hainaut (ESO, Garching, Alemania), uno de los coautores de este estudio lo resume así:"Hemos encontrado el primer cometa rocoso y estamos buscando otros. Dependiendo de cuántos encontremos, sabremos si los planetas gigantes bailaron por todo el Sistema Solar cuando eran jóvenes, o si crecieron tranquilamente sin moverse mucho". Solo tenemos que buscar a los "gatos sin cola". Ellos tiene la respuesta.

La probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en las frías afueras, en la Nube de Oort.

El concepto de los planetesimales, pequeños cuerpos nacidos de la nube de gas y polvo que rodeaba al Sol naciente y primer paso hacia la formación de planetas como la Tierra. Aquellos que terminaron sin ser atrapados, permanecieron en la forma de lo que hoy día llamamos asteroides, aunque después de tanto tiempo sometidos a la radiación solar han sido tan alterados, en sus capas superficiales, que poco queda de aquello que fueron. De ahí lo importante de la existencia de cuerpos como C/2014 S3 (PANSTARRS).

El gato sin cola, una "cápsula del tiempo" de nuestros propios orígenes.

"Miau?" 

Un fragmento único, originado durante la formación de la Tierra, vuelve tras miles de millones de años congelado.

viernes, abril 29, 2016

Un futuro teñido de Oro

Revelando el espejo principal del futuro James Webb en todo su magnífico esplendor.

Es el futuro gran coloso de la astronomía orbital, que en 2018 tiene previsto tomar el trono como el mayor y más potente observatorio jamás puesto en el espacio, y aunque en ocasiones se le denomina el sucesor del Hubble, su rango de frecuencia, más centrada en el infrarrojo, posiblemente lo acerca más al veterano Spitzer que no a este primero, que tendrá en los gigantes en superficie, como el ya en construcción E-ELT (European Extremely Large Telescope) a sus auténticos sucesores. De el se esperan, por tamaño y capacidad, grandes logros, por no decir una auténtica revolución, abarcando con su mirada una amplia gama de objetivos a través de muchos sub-campos de la astronomía. Desde los primeros pasos del Universo hasta la formación estelar y planetaria, pasando por imágenes directas de exoplanetas, mucho es lo que el James Webb nos promete.

Aún quedan 2 años, o quizás sería mejor decir que "solo" quedan, teniendo en cuenta que sus primeros pasos teóricos se dieron en 1996 y que afrontó hasta planes claros y aparentemente ya decidida de cancelación en 2011 a causa de los sobrecostes que sufría el proyecto, finalmente revocada por el Congreso de los EEUU. Un largo camino que hace que estos 2 años hasta el lanzamiento a cargo de un Ariane-5 ECA de la ESA.

Y pare recordarnos lo cerca de que estamos ya de la fecha señala, recientemente hemos tenidos la oportunidad de ver el dorado espejo principal del telescopio ya montado (se compone de 18 segmentos que fueron ensamblados con total precisión a lo largo de un lento y extenso periodo de tiempo). Hasta ese momento todos ellos estaban protegidos por unas tapas negras individuales, y así han permanecido hasta ahora, cuando por primera vez, y dentro del proceso de integración y puesta a prueba del telescopio, dichas protecciones fueron retiradas. El resultado es una escena de belleza singular, especialmente si uno tiene en cuenta todo el largo camino realizado para convertirlo en realidad y su tremenda importancia para la astronomía del futuro.

Para garantizar que fueran a su vez fuertes y ligeros, los espejos se construyeron con berilio, recubiertos de una película muy fina de oro vaporizado para mejorar el reflejo del espejo de la luz infrarroja. El espejo, ya totalmente montado, es más grande que cualquier cosa que pueda cargar un cohete lanzadera, de manera para ser instalado en el Ariane, este se plegará por los dos lados, para posteriormente desplegarse una vez en el espacio. Cada espejo individual cuanta con diversos motores, lo que dará a su equipo de vuelo una flexibilidad extraordinaria a la hora de ajustar la orientación y precisión de sus observaciones.

El Hubble, como otros ilustres veteranos telescopios espaciales, es una maravillosa gloria del pasado y aún de un presente que se resiste a cerrar sus puertas. James Webb representa un futuro ya a las puertas, destinado no tanto a remplazarlo como a convivir, al menos durante un tiempo, y finalmente llegar mucho más allá de lo que podíamos soñar hace solo unos años. Futuro dorado, en más de un sentido.

El gran "ojo" de Oro del James Webb en todo su esplendor.

El pasado y el futuro. Aunque juegan el liga diferentes, uno centrado en la luz visible y el otro más escorado al infrarrojo, comparar sus espejos primarios permite apreciar el enorme salto adelante que el James Webb representa.

Los 18 segmentos dorados que conforman el espejo principal, cada uno de ellos son su propio sistema de orientación.

James Webb se situará en el punto de Lagrange 2, a 1.5 millones de Kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol.

James Webb Space Telescope's Golden Mirror Unveiled

jueves, abril 28, 2016

Lunas en la distancia

El telescopio espacial Hubble descubre la pequeña acompañante del planeta enano Makemake.

Existió un tiempo en que la idea de tener una luna, una compañera de viaje, era algo muy exclusivo. Primero solo de la Tierra, después, con los primeros telescopios haciendo acto de presencia, se le sumaría Júpiter y sus 4 satélites galileanos, nombre recibido en honor a su descubridor y que tan importantes fueron para dar los primeros golpes mortales a la ya caduca visión geocéntrica del Universo. Después estas se multiplicaron, en número y tamaño, hasta dejar a Mercurio y Venus como los únicos planetas sin luna. Una situación atípica, ya que finalmente hasta los asteroides se apuntaron a la fiesta, mostrando que pueden también tenerlas. Hoy día el reino de las lunas es basto y extraordinariamente complejo, hasta el punto de ser en no pocas ocasiones tan o más interesantes que sus respectivos mundos.

Plutón no es una excepción. Con son 5 lunas, una enorme y 4 de pequeño tamaño pero extrañas y desafiantes para los astrónomos, como nos desveló New Horizons, es actualmente uno de los sistemas más complejos del Sistema Solar. Pero el reino lunar, como vamos descubriendo, no tiene límites.

Makemake (del dios creador de la mitología de los habitantes de la isla de Pascua) es uno de los planetas enanos que pueblan el Cinturón de Kuiper, el tercero en tamaño y el segundo más brillante, y considerado, dentro de esta amplia familia, de la misma clase que Plutón, aunque con sus 1400 Kilómetros de diámetro es bastante más pequeño que el. Una semejanza que ahora se acentúa, ya que si este último tiene lunas, ahora el Hubble logró sacar de la oscuridad que también el tiene compañía: Una pequeña lunita, de unos 160 Kilómetros de diámetro según se deduce de su brillo, 1300 veces más débil que el del planeta enano y que se mueva a unos 20.900 kilómetros de la superficie. Se une así a Plutón, Eris y Haumea como planeta enano con su propia luna.

Queda mucho trabajo por delante hasta que tengamos una idea más aproximada de su naturaleza, pero de momento ya tenemos el primer misterio: MK 2 (su nombre provisional) es tan oscuro como el carbón, lo que parece sorprendente dado que Makemake es tan brillante. Por su lado observaciones adicionales del Hubble deberán ayudar a revelar la forma de su órbita, y con ella de su posible origen. Si es circular, probablemente nació por un gran impacto en el planeta enano, al igual que todo parece indicar que ocurrió en Plutón. Pero si es elíptica, esto indicaría que fue un astro libre, en órbita solar, hasta que el planeta lo capturó. El tiempo, esperemos, nos dará una repuesta.

Pero más importante aún, la existencia de MK2 ayudará y mucho a conocer mejor las características de Makemake, ya que de la velocidad orbital de su luna, y conociendo la distancia, se puede extraer información como su densidad, y de posibles variaciones, irregularidades en la concentración de su masa. Para los astrónomos, que un objeto tan lejano y apenas distinguible tenga compañía es un regalo, una ventana que de otro modo estaría casi cerrada. "El descubrimiento de esta luna nos ha dado la oportunidad de estudiarlo con mucho mayor detalle de lo que jamás hubiéramos podido sin esta compañera", explica Alex Parker, del Southwest Research Institute y que lideró el equipo responsable del hallazgo.

Lunas cercanas, lunas lejanas, lunas por todas partes. Así es el Sistema Solar, un reino planetario, pero aún más, un reino lunar.
  
Makemake y su pequeña luna, vistas por el Hubble. Extremadamente tenue, ya que es tan oscura como el Carbón, ser capaces de distinguirla perdida como está en el resplandor del planeta enano, que por el contrario refleja una gran cantidad de luz solar, fue todo un logro para este equipo de astrónomos, y una nueva demostración de las capacidades del veterano Hubble.

Una pequeña compañera para un viaje en la oscuridad.

Distant Dwarf Planet Makemake Has Its Own Moon!

miércoles, abril 27, 2016

Imágenes del ayer, promesas del mañana

Revisitando a  la fallida Beagle-2, el primer intento europeo de aterrizar en Marte.

Se la conoce como Super-Resolution Restoration (SRR), y es una nueva técnica que promete revolucionar nuestra visión del planeta rojo desde las alturas, siendo capaz de aumentar la resolución de las ya de por si extraordinarias imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter por un factor de cinco, hasta el punto de vislumbrar estructuras de apenas unos centímetros. Sus posibles aplicaciones, tanto en la exploración marciana como apoyo para la búsqueda de lugares adecuados para futuros aterrizajes, son extraordinarias, como demuestras los primeros ejemplos presentados.

"Ahora tenemos el equivalente de la visión de un drone en cualquier parte de la superficie de Marte, donde hay bastantes repetición de imágenes claras", explica uno de los responsables, Jan-Peter Müller, del Laboratorio de Ciencia Espacial Mullard de la University College en Londres. "Nos permite ver objetos con el enfoque más precisó jamás conseguido desde la órbita, y la calidad de imagen es comparable a la obtenida por los módulos de aterrizaje. Esto va a ser un elemento de cambio y el inicio de una nueva era en la exploración planetaria".

Varios son los primeros objetivos marcianos revisitados con el SRR, pero sin lugar a dudas una destaca sobre los demás: La Beagle-2, el módulo de aterrizaje que viajó cuando a la Mars Express, y de la que después de adentrarse en la atmósfera marciana un 25 de Diciembre de 2003 (6 dias después de separarse de esta última) nunca más se supo. Aunque su fracaso no empaña el tremendo éxito de la sonda propiamente dicha, que aún hoy sigue activa y enviando información científica superando todas las previsiones de vida útil, para la agencia espacial británica, responsable de su diseño y construcción, fue un duro golpe.

¿Pero que lo ocurrió realmente? La primera idea, y era inevitable, es que el sistema de aterrizaje, parecido al de Opportunity, pero sin los retrocohetes de frenado, no pudo cumplir su misión con éxito y la Beagle-2 se estrelló. La Mars Reconnaissance Orbiter finalmente la localizó, demostrando lo errónea de esa suposición. En realidad consiguió aterrizar suavemente, o al menos de una pieza. Sin embargo en ellas se podía intuir el motivo de su silencio, algo que las nuevas imágenes procesadas por SRR parecen, si no confirmar, al menos si reforzar. Construida para abrirse como una flor, con un "pétalo" donde estaban los instrumentos y los otros 4 con los paneles solares, varios de estos últimos no se desplegaron (quizás fruto de un aterrizaje no tan suave?). Incluso así la sonda tendría energía suficiente, debería haber podido comunicarse. 

Pero aquí un fallo de diseño selló su destino: El emisor y receptor de radio se montaron debajo de los pétalos cerrados. Y cuando uno o varios de ellos no se desplegaron, quedaron cubiertos y sin posibilidad de emitir o recibir comandos. El escenario más probable es que Beagle-2 completara las primeras actividades científicas, que ya tenía programadas de antemano, y después se quedara quiero, esperando nuevas indicaciones. Unas que nunca llegaron, sorda como estaba. Otro diseño, otra configuración de antenas que no la hiciera tan vulnerable habría cambiando su destino. Era el punto débil de un vehículo construido precipitadamente para llegar al lanzamiento de la Mars Express, y con un presupuesto relativamente reducido, que obligó a recortar costes, entre ellos, precisamente (y fatalmente), en el sistema de comunicaciones. Y pese a ello estuvo cerca, muy cerca, de lograrlo.

No es casualidad que las imágenes de la zona de aterrizaje de la Beagle-2 fuera una de las elegidas para realizar estos primeros ejemplos de esta nueva técnica de procesado, dado que británico es la mayor parte del equipo responsable del desarrollo  de SRR, y británica era esta sonda. Una imagen del ayer que, al misma tiempo, apunta hacia el futuro. De un antiguo futuro que no pudo ser, y de un futuro aún por llegar, donde esperaremos presenciar la llegada del rover ExoMars, el heredero de la sonda perdida que buscará señales de vida al igual que habría hecho la Beagle-2 de haber tenido la oportunidad. Esperamos tome el testigo, y esta vez con éxito.

Un ejemplo del resultado de esta nueva técnica visual en la Beagle-2. El resultado no puede ser más prometedor.

La última vez que vimos a  Beagle-2, fotografiada por una pequeña cámara instalada en la Mars Express con este propósito. Después el silencio eterno.

Como debería haberse desplegado si todo hubiera ido bien y una representación de su posible disposición final, con dos de sus panales sin hacerlo.

Otros ejemplos del la efectividad de SRR, en el caso de la derecha con las huellas del rover Spirit.

Encontrando a Beagle-2

Supersharp Mars Photos Show UK's Long-Lost Beagle 2 Lander

martes, abril 26, 2016

La luz de la vida estelar

Explorando el plano galáctico con el telescopio espacial Herschel.

Nos dejó a mediados de 2013, cuando una vez agotado el líquido refrigerante para mantener sus instrumentos a temperaturas cercanas al 0 absoluto, condición imprescindible para poder observar la esfera celeste en el infrarrojo lejano y longitudes de onda submilimétricas, se dio por terminada su misión y se procedió a su desconexión. Pero el volumen de dato e imágenes enviado a la Tierra durante los 3 años que trabajo a pleno rendimiento fue enorme, suficiente para mantener ocupados a muchos astrónomos durante años, y seguir produciendo resultados espectaculares.

Un nuevo fruto de ese legado se presenta ahora en forma de un espectacular vídeo, que se ha compilado ensamblando imágenes procedentes de cientos de horas de observación de Herschel de la ESA, abarcado casi el 40% del plano de la Vía Láctea, la parte en la que se forma y se encuentran la mayoría de las estrellas de nuestra Galaxia. El resultado, que traduce en luz visible lo que fueron observaciones en infrarrojo del telescopio espacial,  revela con todo lujo de detalles el intrincado tejido de gas, polvo y núcleos formativos de estrellas que se extiende a lo largo del plano galáctico. Sobre el fondo difuso de material interestelar emergen infinidad de puntos brillantes, tenues filamentos y nebulosas, que marcan los lugares de nuestra Galaxia en que están naciendo nuevas estrellas.

Las partes más densas del medio interestelar, formadas por la mezcla de polvo y gas, destacan en naranja y rojo sobre el fondo. Estas concentraciones de materia, dispuestas a menudo en estructuras filamentosas y alargadas, son los lugares donde se formarán las futuras generaciones de estrellas. Los minúsculos puntos blancos desperdigados sobre dichos filamentos son cúmulos de polvo y gas que albergan el germen de estrellas en gestación, mientras que las zona donde el gas brilla en deslumbrantes colores azul y violeta es fruto de la potente luz emitida por las estrellas recién formadas en sus proximidades.

Todas las fases de formación estelar en una espectacular panorámica. La luz de nuevas generaciones de estrellas al descubierto. La luz, en definitiva, de una galaxia aún viva y vibrante.
 
La Nebulosa RCW 12: Una estrella central, invisible a estas longitudes de ondas de infrarrojos, forma una bella burbuja a su alrededor con la enorme presión de la luz que irradia. La presión es tan fuerte que ha comprimido el material situado justo en el exterior, haciendo que colapse y provocando el nacimiento de nuevas estrellas. Una vida que genera nueva vida a su vez.

La Nebulosa del Águila, la Nebulosa Pata de Gato (izquierda) y  la Nebulosa de la Guerra y la Paz. Todas ellas alojan cúmulos de jóvenes estrellas que brillan con fuerza y provocan fuertes vientos estelares que, a su vez, horadan el material a su alrededor, mientras continúa un incesante nacimiento de nuevas estrellas en su interior.

Una vista del centro galáctico: Las nubes de polvo y gas aparecen dispersas a lo largo de un gran anillo retorcido, de unos 600 años luz de diámetro, que aloja en su interior el agujero negro supermasivo que se encuentra en el núcleo de la Galaxia.  

La panorámica galáctica de Herschel

lunes, abril 25, 2016

La araña de hielo

Explorando esta extraña estructura situada en el limbo de Plutón.

"Oh, que enredada red tejió su geología", comenta Oliver White, miembro del equipo de geología de la misión New Horizons. "El patrón formado por estas fracturas no se parece a nada que hayamos visto en el sistema solar exterior, y demuestra una vez más que en cualquier lugar nos fijamos en Plutón, vemos algo diferente". Y ciertamente así es. Nuestra mirada suele centrarse en el centro de su disco, allí donde residen elementos tan espectaculares como Sputnik Planum, las montañas Hillary o el posible volcán Wright Mons. Pero en sus bordes, en los límites de lo que la sonda pudo ver durante su fugaz sobrevuelo, también se esconden sorpresas y misterios por explicar.

Uno de ellos es lo que ahora se conoce, de forma informal, como la "araña de hielo", una red de 6 extensas fracturas que convergen a un punto concreto. Las más largas están alineadas de norte a sur, y el mayor de todas, Sleipnir Fossa, tiene más de 580 kilómetros de longitud. La fractura alineada de este a oeste es más corta, apenas 100 kilómetros. Al norte y al oeste, las fracturas se extienden a través las onduladas llanuras norte, mientras que al extenderse al sur, cortan a través del terreno aplanado denominado informalmente Tártaro Dorsa. Curiosamente, el interior de las "patas" de la araña muestran notables depósitos rojizos, posiblemente las mismas tolinas que dotan a Plutón de esa misma tonalidad.

Los científicos de la New Horizons creen que las fracturas vistas en otro lugar en Plutón - que tienden a distribuirse en paralelo - están causadas por la expansión a escala global de la corteza de agua-hielo. Sin embargo el caso de la araña es diferente, dado su curioso patrón radiante. Se especular que pudo ser causada por una fuente concentrada de estrés bajo el punto en el que convergen las fracturas,  por ejemplo, debido a un flujo de material brotando desde debajo de la superficie.

Existen ejemplos de ello en otros mundos, como Venus o Mercurio, pero estamos hablando de cuerpos celestes completamente diferentes en su morfología y composición. Verlo algo parecido en un pequeño mundo helado más pequeño que la Luna es inesperado. Aunque como todo lo que estamos viendo de Plutón lo es, quizás lo inesperado sería encontrar algo previsible y "normal". Y nos sentimos afortunados por ello.

Situación de la araña de hielo.

Icy ‘Spider’ on Pluto

domingo, abril 24, 2016

Post Vintage (182): La montaña en el centro de un mar blanco

Lunar Reconnaissance Orbiter nos ofrece espectaculares imágenes del pico central del cráter Thycho.

Si un día de Luna llena miramos el rostro de nuestra compañera celeste seremos capaces de observar, incluso a simple vista, algunos detalles de su superficie, destacando, claro esta, los oscuros mares recortándose sobre el brillante disco. Sin embargo, si nos fijamos algo mejor o disponemos de unos simples prismáticos, algo más llamará nuestra atención: Un brillante cráter situado en la parte inferior, no excesivamente grande pero que, rodeado de una corona de rayos que se extiende por buena parte de la cara visible, le hace que destaque sobre todos los demás.

Estamos ante el cráter Tycho (en honor al astrónomo danes del siglo XVI Tycho Brahe), una de las formaciones más destacables de la cara visible de la Luna gracias, precisamente, a su notable brillo, fruto del hecho de ser mucho más joven que el terreno circundante, con una edad calculada de 108 Millones de años a partir de las muestras traídas a la Tierra por el Apolo 17, que alunizó relativamente cerca y directamente sobre terreno "brillante". Con el paso de las eras, como les ocurrió a sus vecinos, ira apagándose lentamente a medida que la erosión (micrometeoritos, viento solar, ect..) vayan borrando las tenues huellas de su nacimiento.

Sin duda es un lugar digno de verse, no solo por su "corona" de rayos, algunos de los cuales se extienden hasta los 1500 Kilómetros de distancia, si no por el propio cráter en si mismo. Laderas escarpadas, señales de vulcanismo (probablemente provocado por el propio impacto), un terreno que se enfría mucho más lentamente que el que le rodea (señal de la presencia de materiales diferentes a los que existen fuera de el) y un espectacular pico central que se eleva casi dos Kilómetros.

Y es precisamente este último elemento el que la Lunar Reconnaissance Orbiter capturó para la posteridad. La extraordinaria resolución de su cámara (LROC) sumado a una luz solar que incidía sobre la zona con un ángulo muy bajo proporcionó una vista realmente espectacular que deja ver toda su majestuosa complejidad, fruto de su violento nacimiento.

"Las formaciones de Tycho son tan extremas porque el cráter es joven para los estándares lunar, apenas 110 millones de años.¿Fueron estos afloramientos tan característicos formados por el aplastamiento y deformación de la roca a medida que crecía el pico? O representan capas de rocas preexistentes que permanecieron intactas a la superficie? Podemos imaginar a futuros geólogos caminando cuidadosamente a través de estas empinadas laderas, recolectando una gran diversidad de estas rocas, nacidas en las profundidades", explica Mark Robinson, perteneciente al equipo científico de la Lunar Reconnaissance Orbiter.

Aunque fue estudiado por el Apolo 17 e incluso, varios años antes, recibió la visita de la sonda Surveyor 7, que aterrizó en el, las imágenes de la LRO suponen las mejores fotografías jamás tomadas de este famoso cráter, conocido desde el Siglo XVII desde las observaciones del astrónomo Anton Maria Schyrleus de Rheita, y que fue el lugar elegido por Arthur C. Clarke para situar el monolito lunar de la novela, y posterior película, 2001:Una odisea en el espacio.

Y aunque no hay misteriosos monolitos a la vista, en su lugar tenemos un paisaje de una desolación extremadamente hermosa.

Una pequeña sorpresa en la cima: Una enorme roca de unos 120 metros.

El mapa de la Luna dibujado por Anton Maria Schyrleus de Rheita en 1645, con el crater Thycho y su corona claramente destacados junto con los oscuros mares.

El monolito de la Luna enterrado en el interior de Thycho. La fama de este cráter hizo que fuera en el donde se situara uno de los puntos culminante de 2001:Una odisea en el espacio.

Spectacular View from LRO of Tycho Crater’s Central Uplift

sábado, abril 23, 2016

Kepler, el regreso

El telescopio espacial reinicia su actividad científica una vez superada la grave anomalía sufrida recientemente.

Ha sido días de alta tensión para los buscadores de exoplanetas. Y no es para menos, ya que este veterano pero aún muy capaz cazador interestelar es responsable de nada menos del descubrimiento de la mitad de todos los mundos alienigenas conocidas hasta la fecha. Por ello el fantasma de su posible pérdida que se manifestó el 8 de Abril, cuando se descubrió que había entrado en Modo de Emergencia, el estado de mínima actividad posible, por razones desconocidos, resultaba especialmente devastador si se convertía en realidad.

Afortunadamente este se desvaneció rápidamente. El equipo en tierra trabajó frenéticamente para lograr su recuperación, que finalmente, una vez restablecido el contacto, llevó este pasado 19 de Abril, Kepler reiniciaba su actividad científica. Atrás quedan 11 días de dura travesía, cuyo origen aún no está claro."La naturaleza del problema muestra indicios de un evento transitorio, lo que provocó un aluvión de falsas alarmas que finalmente colapsó el sistema", escribió Charlie Sobeck, mánager de la misión."El apagado y encendido de los ordenadores y subsistemas de a bordo parece haber eliminado el problema".

Kepler, como misión ya veterana, ha tenido problemas de salud antes. En mayo de 2013, la segunda de sus cuatro ruedas de reacción, que permiten orientarlo con precisión falló, poniendo fin a su misión original (diseñado para encontrar exoplanetas observando el cambio de resplandor causado por estos al pasar por delante de su sol, necesitaba una precisión absoluta que ya no podía ofrecer). Sin embargo se desarrolló una forma de estabilizarlo utilizando las dos ruedas de reacción restantes y la presión de la luz solar. Este avance le permitió embarcarse en una nueva misión, conocida como K2, en 2014, que no necesita una precisión tan extrema para seguir localizando nuevos mundos al ser limitadas en el tiempo: En lugar de monitorizar la misma zona del firmamento de forma indefinida, realiza campañas de 90 días, cada una de ellas centrada en zonas diferentes.

Hasta la fecha, Kepler, que se lanzó en marzo de 2009, ha descubierto 1.041 mundos y más de 4.600 candidatos (270 y 39 como K2). Teniendo en cuenta que buena parte de ellos, el 90% según los miembros de la misión, terminarán por entrar en esa primera categoría, no resulta extraño que su regreso sea una gran noticia. Con el la gran caza de exoplanetas continúa.

Comienza la 9º campaña de observación, esta vez centrada en el corazón de la Vía Láctea y las posibles variaciones de brillo de algunas estrellas por la distorsión del espacio causada por hipotéticos planetas.

K2, la nueva etapa en la vida de Kepler una vez perdió la capacidad de centrarse siempre en la misma zona del firmamento. Ahora realiza observaciones de 90 días de una antes de saltar a otra.

Mission Manager Update: Kepler Recovered and Returned to the K2 Mission

viernes, abril 22, 2016

Una esfera de gloria

La NASA celebra los 26 años del Hubble con una espectacular imágen de la Nebulosa de la Burbuja.

En ocasiones hablar de los logros de una misión tan maravillosa como la de este telescopio espacial es innecesario. Son tantos y tantos los artículos, reportajes y estudios realizados sobre el y sus descubrimientos a lo largo de media década, que resultaría casi redundante, como repetir una vez más una película que ya hemos visto centenares de veces. Al final, por buena que sea, puedes terminar cansando. Y por encima de todo, en su caso el refrán "más vale una imagen que mil palabras" se puede aplicar como un guante. Por ello es mejor dejar que sus propias fotografías hablan por si mismas.

Por ello la NASA celebra los 26 años del Hubble en activo en forma de foto más detallada hasta la fecha de la Nebulosa de la Burbuja, ubicada a más de 8.000 años luz de la Tierra. Esta nebulosa de emisión, cuyo nombre oficial es NGC 7635, es el espectacular ejemplo de como el viento estelar (o solar, para entenderlo mejor) afecta el entorno de una estrella, especialmente si se trata de una gigante con la masa equivalente a 45 soles, tan activa que desata un temporal de partículas y radiación que se expande a mas de 7 millones de kilómetros por hora, literalmente creando una burbuja en el medio interestelar, cuyos gases se ven comprimido, formando una esfera irregular que esculpe en la niebla los límites de este reino estelar.


Un reino efímero, ya que colosos como BD + 60º2522, nombre de la estrella responsable, viven muy poco. Es la ley estelar: Cuanto más grande y brillante, más corta es su vida. Si es una enana roja muy tenue masiva, su periodo vital es lo más próximo al concepto de eternidad. En realidad extremadamente corta, ya que apenas se le calcula unos 4 millones de años de existencia, y ya ha perdido la mayor parte de su hidrógeno exterior, sacando actualmente energía de la fusión del helio en elementos más pesados. En algún momento en los próximos 10 a 20 millones de años, detonará como una supernova.

Sin lugar a dudas un objetivo merecedor de ser recordado como protagonista de este nuevo aniversario, ya que es un lugar observado en repetidas ocasiones el Hubble, tantas que NASA incluso ha creado una animación usando como base las imágenes por el capturadas. Y aunque los colores no son los que verían nuestros ojos, sino el resultado de asignar colores a las emisiones de los diferentes elementos (por ejemplo, el azul correspondería a oxígeno altamente ionizado, y el verde al hidrógeno) el resultado es espectacular. La personificación misma de la grandeza de este veterano telescopio espacial.

La nebulosa de la Burbuja en todo detalle. La forma dista de ser esférica, hasta el punto de que la estrella responsable no se encuentra en el centro, sino desplazada a la izquierda. Eso de debido a la diferencia de densidad del medio interestelar según la dirección. Así, hacia la izquierda, la expansión parece claramente frenada, mientras que hacia la derecha esta es mucho menor.

Un viaje virtual alrededor de esta cueva estelar.

Hubble Sees a Star ‘Inflating’ a Giant Bubble

jueves, abril 21, 2016

La pequeña viajera del tiempo

Adentrándonos en las características y movimientos de la órbita de la Mars Odyseey.

Lleva en el espacio durante 15 años, y enviando datos desde Febrero de 2002, cuando entró en órbita alrededor del planeta rojo. Y no en una cualquiera, ya que buscando maximizar sus capacidades científicas, su llegada se programó para lograr lo que se llama una órbita sincrónica solar. Una situación permanente que le permite cruzar el ecuador aproximadamente a una hora local todos los días. Con el tiempo ha cambiado esa hora, moviéndola para ajustarse a nuevos objetivos y lograr observaciones de la misma zona en diferentes momentos del ciclo diario,con diferentes geometrías visuales, con toda la valiosa información que la comparación puede ofrecer.

¿Como funciona la órbita sincrónica solar de Odyssey? Esta es casi, pero no del todo, polar (con una inclinación de 93.1 grados), y se desplaza aproximadamente a la misma velocidad con la que Marte gira alrededor del Sol, por lo que la sonda se mantiene en un ángulo constante con respecto a ambos. Una situación perfecta para su misión, en que tiene un perfecto baile con la superficie del planeta. O casi. La órbita sería perfectamente sincrónica si la de Marte fuera perfectamente circular.

Pero no lo es, más bien al contrario: Es sensiblemente elíptica. Eso significa que se desplaza más rápido en algunos puntos y más lento en otro, lo que estropea lo que de otra forma habría sido el equilibrio ideal.Como resultado, Odyssey cruza el ecuador en un momento ligeramente diferente del día dependiendo de la época del año marciano en que se encuentre.Y no en cifras puramente simbólicas. Hasta en 45 minutos se puede medir el desfase según el momento. Algo que los científicos de la misión deben tener muy en cuenta a la hora de programar sus observaciones.

Pero más allá de estas fluctuaciones estacionales, Odyssey también a viajado por si misma para cambiar los tiempos. Así, recién llegada, cruzaba el ecuador de sur a norte a las 3 pm, hora local (y a las 3 de la madrugada en sentido puesto), pero pronto "viajó en el tiempo", hasta situar ese momentos a las 4:45 pm, para ayudar a su espectrómetro de Rayos Gamma, que no era precisamente feliz teniendo que analizar la cálida superficie de las primeras horas de la tarde. Además, este cambio también resultó muy útiles a Spirit y Opportunity, que así podían terminar su actividad durante las parte más calidad del día, y a continuación, aprovechando su paso, comunicarse con Odyssey al final de la tarde para transmitirle la información , y luego ponerse a dormir por afrontar la gélida noche.

Pero nunca es posible contentar a todo el mundo, y las 4:45 pm no era ideal para el sistema óptico de Odyssey,THEMIS, para el cual horas tan tardías como las 5:30 pm (si se tiene en cuenta el desfase antes comentado) implicaba visualizar espectaculares sombras proyectadas por la topografía de la zona, que eran sin duda hermosas, pero a su vez escondían detalles de la superficie. Por otra parte, THEMIS demostró rendir más que nunca con el calendario inicial, a las 3 pm, ya que sus imágenes termales podían compararse con las de la misma zona a las 3 am. Las del final de la tarde, simplemente, no eran tan buenas como podían ser. Así que, finalmente, a finales de 2008, se permitió a Odyssey ajustar su órbita para cruzar el ecuador de Marte más temprano, alrededor de las 3:30 de la tarde, en promedio.

Pero esa fase de la misión terminó recientemente, saltando de nuevo adelante en el tiempo. En Febrero de 2014, Odyssey empezó una lenta deriva hacia delante, poco a poco, muy lentamente, hasta que el 10 de noviembre de 2015, momento en que un nuevo encendido de sus impulsores puso final al viaje. Desde entonces cruza el ecuador de forma ascendente (de sur a norte) en torno a las 6 am , y viceversa a las 6 pm. Nuevos tiempos y nuevas oportunidades de observación.

Marte a través del tiempo. La imagen de la izquierda fue tomada poco de su llegada, a las 3 am hora local. La del centro cuando estaba cruzando el ecuador hacia el final del día, el 11 de mayo de 2003, alrededor de las 5:20. El Sol está cerca del horizonte y proyectando profundas sombras en los bordes de los cráteres, ideal para ver la topografía más sutil, como las capas de material expulsada por los impactos , pero oculta variaciones sutiles de reflectividad de los flujos de lava presentes. La de la derecha fue tomada el 28 de agosto del 2009, después una nueva deriva, esta vez hacia momentos más cálidos del día, aproximadamente a las 2:40 am. Vemos cráteres, pero el Sol está lo suficientemente alto para iluminarlos por completo, y las llanuras entre los cráteres muestran variaciones de albedo sutiles que podrían deberse a diferencias en la composición o textura. 

Marte a las 6 de la mañana, hora local, en diferentes lugares por debajo de los 30 grados de latitud. Esta es la nueva configuración de vuelo de la Odyssey. Algunas imágenes parecen difusas por la presencia de nieblas matutinas.

Ejemplo de una órbita sincrónica solar.

A new angle on Mars for Mars Odyssey

miércoles, abril 20, 2016

Soñando con el 9

Imaginando como podría ser un hipotético planeta más allá de Neptuno.

Es una de los grandes descubrimientos astronómicos de los últimos años, aunque en realidad no hemos descubierto nada. Solo tenues indicios que nos señalan que podría, y esta palabra habría que escribirla en mayúsculas, existir un gran planeta desconocido orbitando al Sol, mucho, pero mucho más allá de la órbita de Neptuno. Indicios que se resumen en que algunos KBO (integrantes del Cinturón de Kuiper) tiene unos parámetros orbitales sospechosamente parecidos, mucho más de lo que podría justificarse por el puro azar. La idea es que "algo" los afecta con su campo gravitatorio, orientándolos de la forma que actualmente vemos. Y eso algo sería es ya popularmente conocido como 9º planeta.

¿Como podría ser este mundo tan lejano, si es que existe realmente? Es una hipótesis nacida de otra hipótesis, una idea de surgida de una posibilidad, pero no deja de ser un un juego interesante.Y es esto precisamente lo que han hecho un equipo de la Universidad de Berna (Suiza). Básicamente  intentado deducir cuál podría ser su composición y naturaleza a partir de los únicos datos que tenemos: Las simulaciones muestran que para generar la actual situación orbital de tantos KBOs, se necesitaría un mundo con una masa, 10 veces la Tierra, y que tendría una órbita elíptica que se movería entre las 200 y 700 UA. Sigue siendo una hipótesis, pero es lo más sólido que tenemos hasta ahora.

¿Y que obtuvieron después de añadir estos datos a diversas simulaciones sobre su posible formación y evolución? La respuesta es algo parecido a Urano y Neptuno, es decir, dentro de la categoría de los gigantes helados (y lejos de la de los gigantes de gas, como Júpiter y Saturno. Es un error común creer que los 4 grandes planetas del Sistema Solar son esferas de gas, algo que solo es así en el caso de los dos últimos), un mundo gélido (lógico), pero con un interior cálido y rocoso, con un núcleo aún emitiendo calor hacia la superficie.

Su estructura se podría resumir, comenzado desde el exterior, con una atmósfera de hidrógeno y helio, seguido de una capa más densa de los mismos elementos, con una temperatura en superficie de -226ºC. Bajo ella encontraríamos una capa de hielo a la nada gélida temperatura de 1820ºC.¿Como es posible algo así? La presión de la atmósfera, que tendría una masa de 1.4 Tierras, seria tan tan grande que provocaría que mantuviese su forma sólida a pesar de estar a una temperatura tan elevada. Es el mágico reino de las condiciones extremas, donde lo que consideramos "normal" deja de tener sentido.

Bajo esta capa de hielo ardiente habría el manto, formado principalmente por silicatos, similares a los de la propia Tierra. Y más allá, al final del camino de descenso, el núcleo, que, igual que en el caso de nuestro planeta, se cree que podría estar formado por hierro. Tendría una temperatura de unos 3.427 ºC. En total estas capas sólidas tendrían una masa de 8,6 veces, por lo que el conjunto, sumándole la atmósfera, tendría las estimadas 10 veces masas terrestres requeridas, con diámetros de 47.144 kilómetros, ligeramente más pequeño que Neptuno.

Es solo una imagen posible, pero con lo poco (muy poco) que sabemos, y la gran incertidumbre que sigue rodeando a esta cuestión, es lo más cercano que posiblemente jamás tendremos en un futuro previsible a una imagen de este mundo hipotético. Puede que esté ahí. Puede que no. Pero los grandes descubrimientos, en ocasiones, comienzan por imaginar, por soñar, lo que podría ser una posibilidad convertida en una realidad. El tiempo dirá hasta que punto esto es así.
 
La posible estructura de 9º planeta.

Neptuno es el ejemplo más parecido a lo que (quizás) sería el 9º planeta. Equivocadamente se suele imaginar a  este y Urano como versiones algo más reducidas de Júpiter y Saturno. En realidad tiene poco que ver, ya que su interior está compuesto principalmente de hielos y roca, a diferencia de la naturaleza casi enteramente gaseosa de estos dos últimos.

If Planet 9 Exists, What Is It Made Of?

martes, abril 19, 2016

Planetas en el sótano

Una placa astronómica de 1917 escondía ya las primeras evidencias de un sistema planetario en otra estrella.

Los descubrimientos no siempre aparecen allí donde se les espera, ni suelen en el momento predicho. Son aleatorios y caprichosos, en ocasiones se manifiestan cuando se está buscando algo totalmente diferente, en los lugares más insospechados, de las formas inesperadas, e incluso llegando a través del tiempo, como algo que siempre allí, que lo vimos y capturamos, pero sin darnos cuenta realmente de lo que teníamos ante nuestros ojos, incapaces de detectarlo al ser un la manifestación de un concepto quizás demasiado adelantado a su época, y finalmente perdido en los fríos archivos. Hasta que alguien, mucho después, y con una mente que ya contiene los conceptos necesarios para entenderlo, lo descubre y saca a la luz. Los podríamos llamar "retrohallazgos", evidencias que quizás ya habíamos descubierto algo mucho antes de la fecha histórica en que ocurrió finalmente, pero que en su momento no entendimos como tal.

Esta es la historia de los archivos del Instituto Carnegie, en California, donde se guardaba una placa astronómica tomada en 1917, el espectro de la estrella de van Maanen, una enana blanca descubierta por el astrónomo holandés-estadounidense Adriaan van Maanen en el mismo año. Había permanecido casi olvidada hasta hace aproximadamente un año, cuando Jay Farihi, del University College de Londres, se puso en contacto con el director de Carnegie, John Mulchaey, para tener acceso a una vieja placa astronómica de cristal que contenía el espectro de dicha estrella, su "huella de luz visible", que descompuesta en los diferentes colores, permitía saber su composición, así como posibles cuerpos celestes y concentraciones de gas y polvo situadas entre ella y la Tierra. Fotografiar el espectro de una estrella es como hacerle una radiografía, donde cada elemento genera una banda de absorción, que se manifiesta como una franja oscura. Es por ello que sabemos la composición química de astros lejanos.

Pedida como parte de un equipo científico que buscaban documentación para elaborar, precisamente, un artículo sobre posibles planetas alrededor de estrellas enanas blancas, esta no parecía salirse de la normalidad esperada. Hasta que Fahiri examinó el espectro y se encontró con algo extraordinario: La presencia de elementos pesados como calcio, magnesio y oro. Lo que es extraño, ya que, debido a su peso, deberían de haber desaparecido hace mucho tiempo en su interior, precipitándose hacia su núcleo.

Algo tremendamente revelador, ya que desde hace apenas una decena de años (y por tanto mucho después de que se tomara esta placa) se sabe que estrella como Van Maanen, igual que otras de su clase con elementos pesados en sus espectros, representan una clase específica de sistemas planetarios, que consisten en grandes anillos de rocas, desechos planetarios y toda clase de escombros que las rodean por completa. Son las llamadas "enanas blancas contaminadas", que en su momento fueron una sorpresa monumental para los astrónomos, ya que pertenecieron a la misma categoría que nuestro Sol, pero ya  un momento muy tardío de su evolución en el que ya no se esperaba que conservaran a su alrededor material planetario, al menos tan cerca como para que este cayera en su superficie y la "enriqueciera" químicamente. Algo que muchos relacionan directamente con la presencia de planetas propiamente dichos.

"Darnos cuenta de que esta placa de 1917 de nuestro archivo contiene la evidencia más antigua que se conoce de un sistema de enana blanca contaminada es simplemente increíble" afirma el director Mulchaey. "Y el hecho de que fuera hecha por un astrónomo tan prominente en nuestra historia como Walter Adams lo hace aún más emocionante". Aunque todavía no se ha detectado ningún planeta propiamente dicho en órbita de Van Maanen, ni tampoco en otros sistemas similares, Farihi confía en que es sólo una cuestión de tiempo. "El mecanismo que crea los anillos de escombros planetarios, así como su deposición en la atmósfera de la estrella, requiere de la influencia gravitatoria de planetas hechos y derechos. Sencillamente, ese proceso no puede ocurrir sin que haya planetas allí".

El Instituto Carnegie dispone de un archivo con 250.000 placas fotográficas de tres observatorios diferentes, Monte Wilson, Palomar y Las Campanas. Un montón de historia almacenada en el sótano, y quizás un montón igualmente grande de mundos que esperan ser descubiertos. Al igual que en otros antiguos archivos en todo el mundo. En realidad ya fueron descubiertos, pero demasiado pronto para que lo entendiéramos. Ahora, décadas después, quizás su hora.
  
El fotografía del espectro de la estrella de Van Maanen, tomada en 1917. Este corresponde a la delgada linea que vemos en el centro mientras que las gruesas líneas oscuras, situadas encima y por debajo de ellas,  son de las lámparas utilizadas para calibrar la longitud de onda, además de  resaltar los dos bandas de absorción "faltantes" en la estrella.

La estrella de Van Maanen, lo que queda de una antigua estrella que en su momento llegó al final de su vida y expulsó sus capas externas. Con apenas el 1,3% del diámetro del Sol, tiene el equivalente a 0,83 Masas Solares, lo que delata la elevada densidad de estos cuerpos. 

1917 astronomical plate has first-ever evidence of exoplanetary system

Una placa de 1917 revela la primera evidencia de planetas extrasolares