Ultimas imágenes de Curiosity

"Vera Rubin Ridge", una elevación compuesta de una gran cantidad de óxidos de Hierro, vista por la ChemCam en Sol 1,745
Fobos saliendo de un eclipse.Sol 1730

viernes, septiembre 22, 2017

Maravillas cerca de casa

Hubble nos desvela un cuerpo único en el Sistema Solar, un asteroide doble que se comporta como un cometa.

288P no es un nombre muy impresionante. En realidad no deja de ser una denominación técnica a falta de un nombre como tal, y hasta hace poco no era nada destacable, aparentemente solo un habitante más del cinturón de asteroides que se extiende entre las órbitas de Marte y Júpiter. Pero en el Sistema Solar nunca podemos dar nunca nada por sentado, ya que suele sorprendernos siempre con algo diferente a lo esperado, como ocurrió en Plutón, y eso se aplica también al protagonista de esta historia. Como bien descubrieron los astrónomos que, en Septiembre de 2016, decidieron aprovechar un momento de especial cercanía a la Tierra para estudiarlo en detalle.

Y es que lo que encontraron no dejó de ser una sorpresa, ya que 288P no era un único asteroide, sino en realidad dos del mismo tamaño y masa orbitando uno alrededor del otro a una distancia de unos 100 Kilómetros. Y aunque esto no es extraño, si lo fue que detectaron en ambos una fuerte actividad."Detectamos indicaciones fuertes de la sublimación del hielo de agua, debido al aumento de la radiación solar, similar a cómo se crea la cola de un cometa", explica Jessica Agarwal, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, Alemania. Un cometa doble, una increíble maravilla de la naturaleza.

288P tiene un interés extra, y es que forma parte de una pequeña y enigmática familia, los llamados cometas del cinturón principal, asteroides que presentan cierta actividad cometaria, de los que se conocen muy pocos ejemplares."El hielo superficial no puede sobrevivir en el cinturón de asteroides para la edad del Sistema Solar, pero puede ser protegido durante miles de millones de años por un manto de polvo refractario", explica Agarwal. Se les considera clave para entender de la formación y evolución de todo el Sistema Solar, y preguntas como el origen último del agua que cubre buena parte de la superficie terrestre. Son extraños, únicos, y 288P lo es más que ningún otro. Como cometa lo es, pero también como asteroide, ya que es un ejemplar doble también único, tanto por sus tamaños y massa parecidas, así como por la distancia que separa a ambos. 

Y si todo esto parece poco, un punto extra de singularidad: El equipo liderado por Agarwal llegó a la conclusión de que 288P ha existido como un sistema binario por sólo unos 5000 años."El escenario de formación más probable es una ruptura debido a la rotación rápida. Después de eso, los dos fragmentos pueden haber sido movidos más lejos por la actividad de sublimación". Bienvenidos a una nueva maravilla del Sistema Solar. Es nuestro hogar, y como podemos ver y una vez, aún estamos lejos de conocerlo en todo su esplendor.


Un viaje alrededor del asteroide/cometa sobre 288P.

Maravillas del Sistema Solar.

Hubble discovers a unique type of object in the Solar System

jueves, septiembre 21, 2017

Un día en la frontera

Así es la vida actual de las veteranas Voyager.

A miles de millones de Kilómetros, más allá de las órbitas de Neptuno y la mayor parte de los KBO conocidos, no existe el día y la noche, la luz y la oscuridad. En su lugar se extiende un mar de tinieblas, levemente iluminado por un Sol que a esas distancia ya apenas pude esconder su naturaleza como una estrella más de la galaxia. Sigue siendo resplandeciente, puede que incluso suficiente para deslumbrarte si lo miraras directamente, pero es ya un punto de luz en la distancia, cada vez menos diferente a todas las demás. Es el reino que conforma la frontera final del Sistema Solar, no físicamente, ya que la Nube de Oort aún se encuentra más lejos, pero si donde el viento solar finalmente se detiene. A un lado nuestro hogar. Al otro el espacio interestelar. Tan lejos, tan cerca.

Este es el hogar de las Voyager, la 1 y la 2, sondas gemelas que llevan 40 años en activo, la primera ya al otro lado, la segunda a punto de llegar, y en conjunto están actualmente enviando datos diarios y simultáneos desde ambos lados de la frontera. Y ambos con los mismos 4 instrumentos en activo, que les permite explorar los campos magnéticos, las partículas energéticas cargadas y las ondas de radio de baja frecuencia de su entorno. Una situación que cambiará en los próximos años, cuanto la Voyager 2 siga el camino de su hermana y entre también ella en el espacio interestelar. Y cuando eso pasaremos a tener dos exploradoras enviando datos desde más allá de los límites. Una misión increíble que no deja de reinventarse para afrontar nuevos retos. Pero de momento, ahora mismo, viven entre un mundo y otro.

"Las Voyager están buscando nuestro lugar:¿Cómo interactúa el Sistema Solar con el resto de la galaxia y cómo nos afecta?", se pregunta Eric Christian, del Goddard Space Flight Center de la NASA, y que formó parte de su equipo científico."Si algo encarna el espíritu de descubrimiento, eso son las Voyager". Y con motivo. Sin dejar de trabajar y enviar datos de su entorno, la Voyager 1, fuera de la protección de la Heliopausa y avanzando a unos 1,4 millones de Kilómetros al día, está develando ahora mismo detalles hasta ahora poco o nada conocidos, como el hecho de que nuestro Sistema Solar se mueve actualmente no a través del vacío casi completo, sino través de nubes de partículas, conocidas popularmente como "pelusa" cósmica."Estamos en el interior de una burbuja donde explotaron varias supernovas. Es increíble estar viajando a través de eso. Casi te haría sentir insignificante, si no hubiera tantas cosas que aprender aquí".

Día a día las Voyager no dejan de enviar paquetes de datos, información recibida por la Deep Space Network de la NASA, aunque deben competir en tiempo con el resto de misiones en activo. El objetivo actual es intentar recibir hasta 16 horas al día de datos en tiempo real. Cuando más lejos están, cuanto más tenue es su señal, más crece el interés en ellas. Nunca han dejando de generarlo, pero ahora están avanzado en territorio desconocido.

Ambas seguirán enviando datos hasta como mínimo 2025, límite estimando para que sus cada vez más gastados Generador termoeléctrico de radioisótopos sean aún capaces de suministrar la energía necesaria para mantener al menos un instrumento en activo. Y más allá, una vez caiga el silencio, y si no ocurre alguna colisión catastróficas, seguirán adelante en su viaje eterno alrededor del centro de la Vía Láctea. Aunque ese momento aún queda a algunos años de distancia. De momento, y día a día, un pequeño susurro sigue llegando desde la oscuridad.

En el filo del Sistema Solar.

El largo y eterno viaje de las Voyager, desde la Tierra a los gigantes gaseosos y helados, y de estos al océano interestelar. 

A Day in the Life of NASA's Voyagers

miércoles, septiembre 20, 2017

Al inicio de la gran odisea

Se cumplen 40 años de la primera imagen de la Tierra y La Luna juntas en la inmensidad. 

El 5 de Septiembre de 1977 despegaba una sonda destinada a tocar las estrellas, de cruzar la frontera final y ser el primer enviado de la Humanidad en alcanzar el espacio interestelar. Nadie pensaba en algo así cuando la Voyager 1 iniciaba de forma accidentada, con problemas en su cohete lanzador que la dejaron cerca del fracaso, su viaje hacia los gigantes exteriores. Júpiter y Saturno eran sus principales y únicos objetivos, ya que nadie pensaba, por mucho que se hicieran todos los esfuerzos técnicos imaginables para asegurar su supervivencia a largo plazo, en que 4 décadas después seguirá en activo, y que habría alcanzado y superado la heliopausa aún con suficiente capacidad científica para enviarnos los primeros datos jamás tomaos desde el reino de las estrellas, más allá de donde alcanza la reparación del Sol.

Hablar de la Voyager 1 es hablar de una leyenda. No solo por sus logros posteriores y actuales, ya que desde casi el inicio de su viaje alcanzó hitos para la historia. Y el primero de ellos llegó hace 40 años. Un 18 de Septiembre de 1977, apenas 13 días después de su despegue. Fue entonces cuando, ya a 11.66 millones de Kilómetros de distancia, miró hacia atrás y tomó la primera fotografía de la historia con nuestro mundo y su compañera de viaje juntas en la oscuridad. Existían otras anteriores, pero siempre había sido desde la órbita terrestre, o aquellas tomadas en órbita lunar. Nunca lejos de ellas, nunca desde la distancia. Hasta ese día. Y como una curiosidad del destino, justo sobre la vertical del Everest.

Fueron en realidad 3 tomas, cada una de ellas utilizando un filtro de color diferente, y después combinadas en el centro de procesamiento de imágenes Jet Propulsion Laboratory. Tuvo que retocarse ligeramente la luminosidad, ya que la Tierra es mucho más brillante de La Luna, ya que los océanos y las nubes tiene una capacidad de reflejar la luz solar mayor que la gris y polvorienta superficie selenita. Por ella, manteniendo el resplandor real de nuestro planeta, se magnificó por un facto de 3 el lunar, para permitir así verlos claramente a ambos. Unas pequeñas concesiones que no quitan transcendencia y belleza a la escena.

Así empezó su odisea, mirando a casa, y con ello dándonos una visión del hogar que no habíamos tenido hasta entonces, ofreciendo como nunca antes habíamos tenido la sensación de ser un punto en la inmensidad. Uno pequeño, azulado y pese a todo maravilloso.

El despegue de la Voyager 1.Problemas con el encendido de la segunda etapa del cohete Titan IIIE hicieron temer lo peor, aunque al final la etapa superior Centauro fue capaz de compensar el impulso que faltaba. A ella debemos todo lo que la Voyager 1 consiguió posteriormente.

En 1990 la Voyager 1 miró de nuevo a la Tierra. 13 años y seis mil millones de kilómetros después, ahora era apenas un píxel de luz, un tenue punto azul en la inmensidad. 

Long Way From Home

martes, septiembre 19, 2017

Un último destello de gloria

Cassini sobrevivió más tiempo de lo esperado a su entrada en la atmósfera de Saturno.

Tuvo una vida brillante, y su final no pudo ser menos. A lo largo de los 13 años que se mantuvo en activo no dejó de sorprendernos, siempre moviéndose más allá de todas las expectativas, superando las diversas pruebas a las que se iba enfrentando, desde adentrarse en las plumas de Encélado hasta rozar el borde externo de los anillos o adentrarse en el espacio entre estos y el planeta, en algunos casos cruzando directamente a través del más interno de ellos. Y su final no podía ser menos. Ni tan solo en sus últimos momentos dejó se superar nuestros sueños.

Cuando Cassini se adentró en las capas altas de la atmósfera, quizás escuchando de nuevo lo que era estar rodeada de sonidos, lo hizo a una enorme velocidad 123,000 km/h, y sobretodo en un ángulo complicado, con la intención de tener la antena principal apuntando a La Tierra en todo momento y así transmitir en tiempo real lo que sus instrumentos iban registrando. No era sencillo mantenerse estable ante la creciente fricción atmosférica, y sus estabilizadores debería alcanzar su plena potencia un minuto después de la entrada, momento en que finalmente cedería a la presión y comenzaría a girar fuera de control, desintegrándose rápidamente. Y así ocurrió, pero como sabemos ahora la sonda no se rindió tan facilmente a su destino.

En sus días finales se estableció el momento en que la señal se perdería, cuando Cassini ya no podría resistir y desaparecería en el olvido: A las 11: 5:16 GMT, aproximadamente 1 minuto después de su entrada atmosférica. Pero ese momento pasó y la señal con los datos seguían llegando. Pasarían otros 30 eternos segundos hasta que finalmente llegara el silenció. La sonda aguantó más de lo esperado, seguramente por un mejor rendimiento de los impulsores, que aguantaron el tirón hasta superar en esos 30 segundos esa línea de no retorno. Incluso su temperatura interna se mantuvo estable en todo momento, hasta el mismísimo final. Todo un reconocimiento al espléndido trabajo realizado por todos aquellos que participaron en su diseño y construcción.

Cassini nació para ser grande, fue grande y murió como un grande. Su gloriosa misión terminó con una última luz igualmente gloriosa, recordando a todos, en esos momentos de despedida, cuan maravillosa  había sido. Y en nuestros corazones, seguirá siendo por siempre.

Un final resplandeciente para una vida que nos iluminó con sus maravillas. 

'It Went Perfectly': Cassini Saturn Probe Was a Pro to the Very End

lunes, septiembre 18, 2017

Cassini en números

Recapitulando todo lo logrado por esta sonda.

Cassini ya es historia. Sus restos se encuentran ya en las profundidades de Saturno, y con el tiempo su circulación atmosférica los dispersará por todo el planeta, del que formará parte para siempre. Es tiempo de recordar todo lo por ella lograda, el mejor homenaje que le podemos hacer a quién nos acompañó durante 13 años llenos de maravillas y descubrimientos que han reescrito para siempre lo que sabemos de este mundo singular, dejando el camino abierto para que futuras exploradoras se adentren a través de las puertas por ella abierta.

Fue una misión colosal a todos los efectos, una de las más ambicionas de la historia, y para captar mejor todo ello pongamos en números los grandes hitos de Cassini:

- 453.048: El número de imágenes tomadas. Su cámara principal (Imaging Science Subsystem) utilizaba diversos filtros espectrales rojos, verdes y azules para realizar múltiples tomas, que después se combinaban para formar imágenes compuestas, aquellas que visualmente tanto nos asombraron. También disponía de varios espectrómetros y el radar, que le permitieron develar la oculta superficie de Titán.

- 635: La cantidad de datos, en gigabytes, que nos envió a lo largo de estos años.

- 1.430: La distancia media, en millones de Kilómetros, a la que se encontraba de La Tierra.

- 83: Los minutos que tardaba la señal de Cassini en llegarnos durante su viaje final.

- 294: El número de órbitas completadas.

- 2: Los océanos descubiertos. Cassini confirmó que tanto Titán como Encélado son el hogar de grandes masas de agua líquida subterráneas. Muchos científicos creen ahora que La Tierra se parecía a Titán antes de que la vida se formara, y que tanto este como Encélado podían ser el hogar de formas de vida microbiana. Precisamente para proteger a ambos de una futura colisión, se decidió des integrarla contra Saturno.

- 3: El número de misiones completadas. El viaje comenzó en 1997 y llegó a Saturno en 2004. Completó su primera misión de cuatro años, y en 2008 recibió su primera extensión, conocida como Equinox. Finalmente, en 2010, comenzó su tercera y definitiva, la Solstice, dentro de la cual se incluye sus últimos viajes a través de la parte interna de los anillos.

- 1: Los aterrizajes realizados. Aunque Hyugens era una sonda propia, con sus propios objetivos y equipo, formaba parte del proyecto y su éxito en posarse en Titán debe también ser anotado como suyo. No en vano el nombre oficial de la misión era Cassini-Huygens.

- 2.950: La cantidad de combustible, en Kilogramos, utilizado a lo largo de estos 13 años. Cassini fue cargada con 2.978 kg, por lo que apenas quedaban unos 28 en sus ya casi exhaustos depósitos, demasiado poco teniendo en cuenta el constante gasto que su intensa actividad, tanto estudiando Saturno como sus numerosas lunas, para haber podido sobrevivir mucho más tiempo. De ahí la decisión de destruirla.

- 3.260: Su presupuesto en millones de Dólares, de los cuales 2600 fueron aportados por la NASA y el resto de Europa.

- 5.712: La masa de la sonda Cassini cuando fue lanzada, lo que incluye sus depósitos llenos y la sonda Hyugens.

- 2.125: Su masa durante los últimos días, ya con sus reservas de combustible casi agotadas y sin la presencia de Hyugens.

- 12: El número total de sus instrumentos científicos, que incluían el espectrómetro infrarrojo compuesto (CIRS), la cámara principal (ISS), el espectrógrafo de imágenes ultravioleta (UVIS), el espectrómetro de mapeo visual e infrarrojo (VIMS), el radar de imagen (RADAR), radiociencia (RSS) y el espectrómetro de plasma.

- 2.5: Los millones de comandos ejecutados por su ordenador central.

- 162: Los sobrevuelos completados de las lunas de Saturno. Titán concentró la mayor parte de ellos, tanto por interés científico como por razones técnicas, ya que su campo gravitatorio fue utilizado por sus técnicos de vuelo para ajustar las diversas trayectorias. Encélado fue la segunda más visitada por razones evidentes.

- 6: Las lunas descubiertas.

- 360: El número de encendidos de sus propulsores realizados.

- 3948: Los estudios científicos publicados a partir de todo los datos enviados por Cassini.

-27: Los países participantes. Aunque Cassini fue una misión de la NASA, tenía detrás de ella una amplia colaboración internacional. Especialmente importante la llegada desde Europa, cuya parte más famosa fue la Hyugens, que lograría el primer aterrizaje humano en Titán.

Lo que significó Cassini va más allá de los simples números, pero estos ayudan a tener una idea básica de todo lo que representó y todo el inmenso trabajo que lo hizo posible.

Cassini antes del lanzamiento, con la Hyugens, oculta detrás de su escudo térmico. Casi 6 Toneladas de masa, que quedará reducida a algo más de 2 justo antes de su final.

Entrar en órbita, así como toda la intensa actividad realizada a lo largo de estos últimos 13 años, implicó un gasto de combustible que a la larga drenó sus reservas. Era el reloj que marcaba su tiempo de vida.

Las 3 misiones de Cassini, la inicial de 4 años y sus dos posteriores extensiones, y los sobrevuelos realizadas sobre las diversas lunas. Titán y Encélado concentran la mayor parte.

Las lunas de Saturno son como un Sistema Solar en miniatura, con todo tipo de mundos. Cassini dedicó buena parte de su existencia a su estudio, con los increíbles Titán y Encélado los primeros de la lista.

Cassini estaba equipada con los mejores instrumentos de la década de los 90. Fue un esfuerzo colosal que dio los mejores frutos.

NASA's Cassini Mission to Saturn: By the Numbers

domingo, septiembre 17, 2017

Post Vintage (243): En la tenue frontera entre la realidad y la fantasía

¿Restos fósiles en algunas imágenes de Curiosity?

Marte es el escenario perfecto para la pareidolia, la tendencia de nuestra mente a reconocer erróneamente formas reconocibles en nuestro entorno. La mística que rodea al planeta rojo desde los albores de la astronomía moderna, visto durante tanto tiempo como posible hogar de civilizaciones alienígenas, presentas o pasadas, hacen que sea casi incontables las personas que, desde el altavoces de la red, afirman haber encontrado todo tipo los objetos, ruinas, organismos o cosas aún mas exóticas al observar las fotografías tomadas por los diversos exploradores allí enviados. Un examen crítico es suficiente para apreciar el error, pero el deseo de que sea verdad muchas veces se suele anteponer a la realidad.

Sin embargo cuando esto llega de la mano de una geobióloga de prestigio, con un razonamiento y estudio detrás de sus conclusiones con cierta solidez, no se puede hacer otra cosa que prestarle una justa atención. Al fin y al cabo lo que ahora presenta Nora Noffke, de la Universidad de Old Dominion en Virginia, no es descabellado teniendo en cuenta los recientes descubrimientos de Curiosity, con evidencias claras de que en Gale existió un medio ambiente adecuado para la vida durante un tiempo geológico extensos. Según ella existen posibles (que no seguras) señales de actividad biológica fosilizadas en rocas observadas en Yellowknife Bay, en el lecho de un lago seco denominado Gillespie, y que se cree era escenario de inundaciones estacionales.

En La Tierra, los científicos han estudiado restos fósiles que forman estructuras conocidas como MISS (microbially-induced sedimentary structures), que se suelen encontrar en entornos de aguas pocos profundas, como lagos o zonas costeras de todo el mundo. Este tipo de fósiles también se han localizado en las rocas terrestres más antiguas, algunas de ellas, en Australia Occidental) que poseen más de 3.480 millones años. Y es aquí donde Nofflke detalla las sorprendentes similitudes morfológicas entre las estructuras sedimentarias de Marte fotografiadas en el afloramiento Gillespie y las estructuras microbianas de nuestro planeta."En una imagen, vi algo que me parecía muy familiar. Así que me tomé mi tiempo para examinarlo mejor, lo que significa que pasé varias semanas investigando ciertas imágenes centímetro a centímetro, dibujos, bocetos, y comparándolos con los datos de las estructuras terrestres. Y he trabajado en este área durante 20 años, así que sabía qué buscar".

Los patrones de distribución de las MISS varían dependiendo del lugar donde se encuentran, y los encontrados en Gillespie son consistentes con las estructuras microbianas encontradas en ambientes similares terrestres. Además estas últimas cambian de un modo específico con el tiempo. Cómo se forman los tapetes microbianos, crecen, se secan, se agrietan y vuelven a crecer, hace que se conviertan en estructuras específicas asociadas con dichos ambientes. Aquí, de nuevo, Noffke encontró que el patrón de distribución de las rocas marcianas corresponden con estructuras microbianas de La Tierra que han cambiado con el tiempo.

Noffke no afirma en ningún momento que este sea su origen, señalando que solo plantea una hipótesis a partir de lo observado, "pero si las estructuras marcianas no son de origen biológico, entonces las similitudes en la morfología y en los patrones de distribución con respecto a La Tierra serían extraordinariamente coincidentes".

El equipo científico de Curiosity, evidentemente, también se dieron cuenta de tales estructuras, pero sus conclusiones fueren totalmente opuestas. "Realmente no vimos nada que no se puede explicar por los procesos naturales de transporte fluvial, y la naturaleza de las rocas sugirió que se trataba de una piedra arenisca fluvial", explica Ashwin Vasavada. "Tenemos varios miembros de nuestro equipo que siempre están dispuestos para descubrir cosas que puedan ser causadas por procesos biológicos, pero sentíamos que no había ninguna razón para explorar esa opción en ese lugar",agregó."Se redujo a nada excepcional, desde nuestro punto de vista no era más que una consecuencia de la erosión de esta piedra arenisca". En su lugar Curiosity extrajo muestras de una capa de material fino llamada Sheepbed, situada directamente por debajo de Gillespie y perteneciente también a Yellowknife Bay, encontrado evidencias de antiguos entornos biológicamente adecuados para la vida y detectando las primeras señales de materia orgánica, aunque en ese momento aún había dudas de si era indígena o contaminación terrestre de los instrumentos.

¿Cual es la explicación más plausible? Las dos se apoyan en el estudio y análisis cuidadosa de las imágenes disponibles, aunque ciertamente Noffke parece haber dedicado más tiempo y realizado una exploración más completa, incluida comparaciones entre ambos mundos. Sin embargo dar una respuesta definitiva, aunque podría ofrecer evidencias que reforzaran una de ellas, está fuera del alcance de Curiosity. En La Tierra, los científicos confirman la naturaleza biológica de las estructuras microbianas en los sedimentos mediante la búsqueda de texturas microscópicas específicas, método que consiste en cortar las rocas en rodajas extremadamente finas y estudiarlas bajo un microscopio, algo que solo podría realizarse, a menos que fuéramos capaces de adaptar la tecnología necesaria en una sonda enviada a Marte, con una misión de retorno de muestras a La Tierra, precisamente aquello por lo que suspiran tantos astrobiólogos.

De momento solo nos queda comparar imágenes, buscar en ellas con atención, presentar hipótesis y esperar el día en que seamos capaces de realizar, sea directamente en Marte o en laboratorios terrestres, los análisis profundos de rocas marcianas que serían necesarios para responder a estas y otras incógnitas. Pero sin dejarnos arrastrar por lo que quisiéramos ver, a riesgo de cruzar la tenue frontera que separa la exploración planetaria sería de la fantasía. Aunque ciertamente no es sencillo, ni para la mente más racional, abstraerse de ella completamente.

Comparación entre estructuras terrestres creadas por la actividad bacteriana encontrados en Australia y las observadas por Curiosity. ¿Son también estructuras de origen biológico o por el contrario puramente geológicas, fruto de la antigua actividad fluvial?  

This Curiosity Image Suggests Microbial Life Once Existed On Mars

Mars Microbe Traces Spotted by Rover? Probably Not, Curiosity Team Says

¿Encontrados los primeros fósiles en Marte?

viernes, septiembre 15, 2017

Érase una vez Cassini

El fin de una sonda, el nacimiento de una leyenda.

Erase una vez una valiente exploradora que fue allí donde nadie había llegado antes. Se la llamó Cassini y nació por el esfuerzo y sueños de innumerables personas, y su lanzamiento fue la culminación de los ideales de querer aprender, conocer y alcanzar nuevos horizontes que caracteriza a los Humanos. Al menos a muchos de ellos. Algunos protestaron, imbuidos por el miedo que tan rápido atrapa a los que menos conocen la realidad que creen defender, pero nada pudo parar a esta valiente. Era un 15 de Octubre de 1997, y por delante le esperaba una larga travesía por las oscuras aguas del espacio. Aunque no iría sola, ya que la pequeña Hyugens la acompañaría en su viaje.

Cassini afrontó con valentía y paciencia los 7 años que tardaría en alcanzar Saturno, su meta final, el lugar donde debería haber historia, donde desvelaría mil maravillas, y donde encontraría al final el descanso eterno. Y finalmente llegó, no sin antes despedirse de su pequeña amiga Hyugens, que inició su propio viaje sin retorno hacia la misteriosa Titán. Paradójicamente sería esta la que, ya en silencio y congelada, la destinada a permanecer para la posteridad, para futuros exploradores humanos que un día, quizás, llegaran a poner sus pies en esta luna. Ahí está, y ahí permanecerá para la eternidad, esperando que algún día eso ocurra.

La valiente Cassini iniciaba así un viaje por el país de las maravillas, desvelando mucho más de lo que jamás podríamos haber soñado. Una tenue sonrisa de incredulidad seguirá siempre al pensamiento de que existió gente que realmente intentó impedir algo tan maravilloso. Durante 13 años no dejó de explorar, de moverse, de investigar. Nos entregó los mares de Titán, los géisers de Encélado, la infinita y maravillosa complejidad de los anillos de Saturno, sus enormes huracanes polares, las pequeñas lunas pastoras, la casi irreal Jápeto y sus hemisferios de brillo completamente opuestos. Nos ofreció la posibilidad de ver el paso de las estaciones, del nacimiento y muerte de una de las mayores tormentas jamás vistas en el Sistema Solar, de la formación de nubes en la luna titánica, de sus ríos, dunas y montañas. Miró a La Tierra, recordando lo pequeño que somos, monitorizó la actividad de los tormentas solares, como uno de nuestros observatorios más lejanos...hizo tantas cosas que resulta complicado explicarlas todas. Tiempo habrá para ello.

Pero el tiempo pasó, y con el inevitable final llamó a las puertas. Lo había dado todo, estaba agotada y no se le podía pedir mucho más. Cassini quiso terminar por todo lo alto, embarcándose en un último y maravilloso viaje. Exploraría la región que se extiende entre los anillos y el planeta. Nadie había estado allí, y quizás nadie lo esté de nuevo. Y se lanzó sin mirar atrás, sabiendo que ya había cumplido todos los objetivos de su vida. Y como si fuera el más maravilloso epílogo de su historia, también está se coronó con éxito. En el fondo no podía ser de otra forma. Era su destino. Uno increíble. 

Finalmente se lanzó hacia su última aventura, directamente contra la atmósfera del planeta. Su vida había sido brillante, y su muerte también debería serlo. Y lo fue. Durante unos segundos eternos sobrevivió a lo imposible, utilizando el último aliento para mantenerse orientada hacia La Tierra y seguir enviando datos. Ni en su trance final dejó de hablar con nosotros. Nada ejemplifica mejor su leyenda. Por eso la admiramos. Por eso siempre estaremos agradecidos a los que la hicieron posible.

Y de golpe llegó el silencio. Absoluto, oscuro, y sobretodo lleno de tristeza por lo que significaba. Un sueño de 13 años llegaba así a su final. También de celebración por todo lo que nos ofreció, por todas las personas a las que inspiró, por todas las mentes que abrió a las maravillas del Universo. Sus restos descansaban ya en las capas más profundad de Saturno. Ahora forma parte ya del planeta alrededor del cual giró toda su vida, como las cenizas de un viejo marinero que se lanzan al mar. De alguna forma, aunque solo sea en nuestros sueños, Cassini siempre estará ahí, porque ambos son ya uno. Es una idea hermosa, aunque no sea más que una concesión a nuestra parte más sentimental y menos lógica. Aunque solo sea por hoy. Porque hoy es un día especial.

Cassini ya es historia. Pero podemos estar seguros que nunca será olvidada. Al menos mientras aún quede alguien que fue testigo de su gloria. De nosotros depende que su recuerdo, que su resplandor, no se apague nunca, y que aquellos que están por llegar sepan lo que un día ocurrió.

Hasta siempre, Cassini. Hasta siempre, viaja amiga. Y gracias por estos maravillosos años.

Encélado desapareciendo por última vez detrás de Saturno. Todo un símbolo del final de una época.

La última imagen enviada por Cassini, horas antes de su desintegración. Aunque se especuló si podría tomar alguna durante los minutos finales, no fue posible, debido a que no existió tiempo material para ello y se dio prioridad al resto de instrumentos.

El lugar estimado donde Cassini se desintegró.

 Y se hizo el silencio.

El gerente del programa de Cassini Earl Maize (izquierda), y la gerente de operaciones, Julie Webster, se abrazan después del final. Para ellos Cassini fue el centro de su vida profesional durante varias décadas.

Hasta siempre, Cassini.

jueves, septiembre 14, 2017

Despertando entre sueños futuros

New Horizons sale de su hibernación mientras se plantea ya la posibilidad de nuevos objetivos más allá de MU69.

Puntual como un reloj y siguiendo con precisión los comandos que tenía almacenados en su memoria. Así fue el regreso a la actividad de esta pequeña sonda, ahora ya mucho más allá de Plutón, después de unos meses de hibernación. Fue las antenas de seguimiento de la NASA en Robledo de Chavela, cerca de Madrid, las que recibieron la señal que anunciaba que el largo sueño de la New Horizons había acabado, al menos de momento. Por delante una intensa actividad hasta mediados de Diciembre, especialmente para poner a prueba una vez más sus equipos y instrumentos científicos de cara al encuentro con MU69, previsto para el 1 de Enero de 2019, así como recolectar datos científicos de una región tan inexplorada como el Cinturón de Kuiper.

Como parte de estas actividades de "entrenamiento" de cara a lo que está por llegar, su cámara LORRI realizará observaciones a distancia de numerosos KBOs (denominación que reciben los habitantes del Cinturón de Kuiper), mientras realizará mediciones continuas de la radiación, el polvo y el  gas presente a su alrededor. Y también realizara ajustes técnicos, entre ellos recibiendo e instalando en su ordenador central un nuevo software de protección contra fallos (también conocido como software de autonomía) y una maniobra de ajuste de rumbo el 9 de Diciembre, con el que se ajustará con precisión la hora exacta en que alcanzará su punto de mínima distancia a MU69.

Finalmente, el 22 de Diciembre  entrará nuevamente en hibernación de nuevo, permaneciendo dormida permanecerá hasta el próximo 4 de junio de 2018, cuando se despertará por última vez para comenzar los preparativos definitivos para el encuentro.

Pero un nuevo factor se une ahora a lo que por si misma es una noticia más que interesante, y fueron las palabras de Alan Stern, investigador principal de la misión, realizadas el pasado 6 de Septiembre en el Outer Planets Assessment Group (OPAG), en que afirmó que existe una "oportunidad de pelear" para que la New Horizons pueda visitar otro objeto del Cinturón de Kuiper. Actualmente se encuentra ya en plena misión extendida, hasta 2021, y para lograr lo que Stern y su equipo aspira debería conseguir una nueva expansión (es decir, el presupuesto necesario para ello) por parte de la NASA. Esa es la pelea a la que se refiere. Veremos si llega a buen término o no. De momento "estamos buscando nuevos objetivos de sobrevuelo, y tenemos algunas técnicas muy prometedoras. Tenemos una oportunidad de pelear por tener un segundo objeto".

La clave está en que New Horizons dejará atrás MU69 aún con suficiente combustible para realizar un nuevo ajuste de trayectoria, entre otras cosas porque observaciones con el Hubble muestras que estamos ante un cuerpo con muy pocas variaciones de brillo, algo completamente opuesto a lo que fue Plutón. Por tanto no serán necesarios ajustes futuros para intentar abarcar más terreno, porque se espera que su superficie sea muy homogénea mire donde se mire. No deja de ser una posibilidad, y siempre teniendo en cuenta que estos esfuerzos son completamente secundarios con respecto a la misión principal, como por otra parte lógica. Pero Stern se mantiene optimismo, y hasta mira más allá: "Creo que New Horizons tiene un futuro brillante y que seguirá haciendo ciencia planetaria y otros campos de investigación. Hay combustible y energía a bordo para operarla durante otros 20 años. Eso no va a ser una preocupación ni siquiera para una tercera o cuarta misión extendida".

¿Veremos a New Horizons afrontar un nueva y quizás definitivo reto? El tiempo dictará sentencia. Pero sería una gran noticia que todo el esfuerzo realizado para llegar hasta aquí, para alcanzar reinos inexplorados, se viera recompensado con un nuevo futuro.

Desde la izquierda, los controladores de vuelo Katie Bechtold, Ed Colwell y Jon Van Eck, que trabajan en el centro de operaciones de la misión en el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins en Laurel, Maryland, confirmando los datos que indicaban New Horizons había salido sin problemas de la hibernación el pasado 11 de Septiembre.

Posición actual de New Horizons, ya en camino a su encuentro con MU69. Y quizás después llegarán nuevos objetivos y años explorando las profundidades de Kuiper. 

La misión New Horizons planea volar a un segundo planetoide 

New Horizons planning additional extended missions

miércoles, septiembre 13, 2017

Regreso a casa

Observando la aproximación de la OSIRIS-REx.

Nos hemos acostumbrado ya  a las imágenes que las diversas sondas interplanetarias nos envían desde todos los rincones del Sistema Solar. Pero resulta más complicado, por razones evidentes, ver a estas exploradoras recorrer el oscura mar espacial. Solo en Marte, por el hecho de que han confluido, y seguirán haciéndolo, tantas misiones activas al mismo tiempo esto es algo" relativamente" frecuente, pero para el resto solo queda la oscuridad del anonimato, de deslumbrar al mundo sin ser protagonista de sus propias imágenes. Excepto cuando se aproximan a La Tierra.

No es un acontecimiento infrecuente, ya que nuestro propio planeta, como el mundo más masivo de todos los que conforman el Sistema Solar interior, es ideal para actual como una auténtica onda gravitatoria, impulsando y lanzando hacia sus respectivos objetivos a no pocas sondas, incluidas algunas tan famosas como Juno o Cassini. Y la siguiente, que ya se encuentra en ruta de encuentro con La Tierra, es la OSIRIS-Rex. Será este próximo 22 de Septiembre, cuando pase a solo 17.000 Kilómetros por encima de la superficie, con el momento de mínima distancia sobre la Antártida, en algún punto al Sur del Cabo de Ornos. Tan al Sur que solo podrá ser cubierta por las redes de seguimiento terrestres hasta poco antes de ese momento,cuando cruce sobre Australia. Y recuperada poco después. Para entonces ya habrá adquirido el impulso que la llevará hasta asteroide Bennu, que alcanzará a finales de 2018.

Como no puede ser menos, y como es habitual cuando esto ocurre, no pocos observatorios terrestres intentarán captarla en su rápido paso por el firmamento. Y el primero de ellos en lograrlo fue el Large Binocular Telescope Observatory (Mount Graham,Arizona), que captó a la OSIRIS-Rex el pasado 8 de Septiembre, cuando se encontraba aún a unos 12 millones de Kilómetros de La Tierra y brillaba como una tenue estrella de 25ª magnitud. Totalmente invisible a simple vista o por telescopios de notable capacidad, pero que no escapó a la aguda mirada de este telescopio doble. Eso si, bien guiado por las indicaciones del equipo de navegación de la OSIRIS, que indicaron exactamente por donde debía hacer acto de presencia.

No es más que una tenue mancha, diminuta incluso en comparación con las estrellas de fondo, pero si tenemos en cuenta su tamaño y distancia, el logro en más que notable. Y al fin y al cabo, estamos viendo a uno de nuestros enviados a las profundidades del espacio regresar al hogar, aunque sea de forma fugaz. Y eso tiene una carga sentimental notable, si uno de para a pensarlo un poco. O es un aficionado incurable a estos temas, claro está.

No será esta la última imagen que veremos de ella los próximos días. Al contrario, estas irán en aumento a medida que la distancia de reduzca y su brillo aumenta. El propio equipo de la OSIRIS-Rex está colaborando activamente en esta campaña con el lanzamiento de una página web donde se informa a cualquiera que quiera, sean grupos o individuos concretos, donde encontrar a la sonda en cada momento, y en la que se podrán publicar todas las fotografías conseguidas. Se espera así reunir una amplia colección de fotografías que inmortalicen el momento. Una forma interesante de estimular el interés del gran público por la exploración espacial. Y lograr eso es casi tan valioso como la propia misión científica.

La OSIRIS-Rex durante su sobrevuelo de La Tierra, pasando sobre la Antártica y no muy lejos del Cabo de Hornos.

El Large Binocular Telescope Observatory, responsable de esta primera detección.

La pequeña OSIRIS antes del lanzamiento.

Large Binocular Telescope Snags First Glimpse of NASA’s OSIRIS-REx Spacecraft Since Launch

martes, septiembre 12, 2017

Los nuevos gigantes

Europa y Encélado, entre los primeros objetivos del James Webb. 

2018 marcará el inicio de una nueva era en nuestra capacidad de observar el Universo, tanto las más lejanas galaxias como el propio Sistema Solar, desde la misma Tierra. Y es que el lanzamiento y puesta en órbita de este coloso espacial, considerado por muchos el sucesor del Hubble (aunque el veterano telescopio espacial seguirá en activo y su rango de observación, más inclinada al infrarrojo, serán diferentes a este último) significará la llegada de una nueva generación dispuestos a poner patas arriba todo lo que creemos saber. No es de extrañar que ya acumule, incluso cuando aún queda un año para el gran momento, una inmensa lista de peticiones para realizar observaciones de todo tipo. No es de extrañar dada sus capacidades.

Ahora sabemos ya cuales será los agraciados por la primera  "visita" del James Webb así este alcance su posición definitiva y su poderoso ojo se abra al infinito: Europa y Encélado, las dos lunas del Sistema Solar que se consideran ahora mismo los lugares más prometedores para los astrobiólogos. No es una elección sorprendente, ya que ambas presentan actividad geológica en forma de plumas de partículas de vapor de agua, permanentes en esta segunda, irregularmente en el caso de la primera. Y eso es una puerta abierta para explorar su interior, ya que Webb será capaz de observarlas en detalle y desvelar la composición química presente en ambos casos con una claridad sin precedentes.

"Hemos elegido estas dos lunas debido a su potencial para exhibir firmas químicas de interés astrobiológico", explica Heidi Hammel, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Universidades de Investigación en Astronomía (AURA), quien está liderando un esfuerzo por usar el telescopio para estudiar objetos en el sistema solar de la Tierra. Podría detectar la presencia de orgánicos y otros elementos relacionados con la vida, así como también ayudará a identificar las regiones en las superficies de estas lunas donde la actividad geológica se manifiesta con mayor intensidad, y cuanto calor está implicado en el proceso. Especialmente importante en el caso de Europa, futuro objetivo de la sonda Europa Clipper. Dado el caracter aparentemente episódico de sus plumas de partículas de vapor de agua será vital saber donde centrar su atención para intentar cazar a alguna de ella en plena erupción.

En el caso de Encélado todo es más sencillo, ya que su actividad parece, aunque con variaciones según su posición orbital, constante. Pero también está mucho más lejos y es mucho más pequeña, por lo que la verá 10 veces más diminuta que Europa, demasiado para ser capaz de capturar imágenes en alta resolución de la superficie. A pesar de ello será suficiente para observar y analizar la composición molecular de sus geisers, complementando lo logrado por Cassini y llevándolo más allá.

James Webb llama ya a nuestra puesta, dispuesto a cambiarlo todo. Y no será el último. Es el amanecer de una nueva era que promete abrirnos a las maravillas del Cosmos como jamás habíamos soñado.

Encélado es el objetivo más claro para buscar señales químicas de vida, y por ello será uno de los primeros objetivos de Webb. A pesar de las distancias y el diminuto tamaño de esta luna, podrá discernir claramente sus géisers y analizar su composición.

Pese a estar más cerca y ser de mayor tamaño, las plumas de Europa son menos visibles y constantes que sus equivalente de Encélado. Delimitar exactamente donde ocurren es vital para la futura misión orbital de la NASA. Pero también podrían lograrse resultados más que transcendentales.

El nuevo gigante. 

James Webb Space Telescope Will Hunt for Signs of Life in the Solar System

lunes, septiembre 11, 2017

Puertas hacia el 2020

El hallazgo de boro aumenta las opciones de que el antiguo Marte fuera habitable. 

Deberemos esperar al menos hasta 2020 para poder afirmar, o al menos tener una notable confianza en ello, si la vida, aunque sea en sus formas más simples, surgió en el planeta rojo. Sea ya extinguida por completo y habiendo dejado señales químicas de su existencia, o bien aún presente escondida en algún rincón, posiblemente bajo tierra, protegida de un ambiente exterior hoy día totalmente hostil. Serán una nueva generación de exploradores en superficie, de nuevos rovers dotados de las herramientas para buscarla de forma directa, los que tendrán que decir la penúltima palabra sobre el tema. La última está reservada a futuros exploradores humanos.

Opportunity y Curiosity forman parte de una generación que pronto formará parte del pasado, de aquellos que se adentraron en como fueron las condiciones climáticas y ambientales del Marte antiguo, con el objetivo de desvelar si este fue habitable, al menos para la vida tal y como la conocemos. Eran el paso previo a su búsqueda directa, y en esta aspecto han cumplido, y siguen cumpliendo, su tarea de forma espléndida, preparando el camino para sus sucesores. No pueden encontrar señales de vida, no están preparados para ello, pero con sus datos han señalado claramente que podría haber ocurrido, y con ello que el esfuerzo por buscarla no es en vano. Han dado esperanzas de que así sea.

Especialmente Curiosity, con su completo equipo científico, sigue ofreciendo nuevas pistas, nuevos indicios. El último de ellos relacionados con un elemento química vital para la vida terrestre, observado anteriormente en meteoritos marcianos, pero nunca de forma directa en el propio planeta. Hasta ahora. El boro, uno de los elementos claves presente en toda vida conocida, ya que puede catalizar la formación de ARN (ácido ribonucleico) al encontrarse diluido en agua, hizo acto de presencia en Marte, y más concretamente en vetas de minerales de sulfato de calcio, formadas precisamente por el paso del agua. Los ingredientes claves de la vida ante nuestros ojos.

¿Que hace tan importante este elemento? La respuesta es que, al combinarse con el oxígeno y otros elementos, da lugar a los boratos, que es clave en la formación del ácido ribonucleico (o ARN). Y aún más importante resulta que las actuales teorías sobre el origen de la vida tiene en este uno de sus pilares básicos, señalando que las primeras células procariotas se habrían originado a partir de hebras individuales de ARN, que contenían información genética capaz de copiarse. El ADN, que ahora es el corazón de la vida, sería un fruto del ARN, y no al revés, como podría sugerir su actual papel como "simple" transmisor de instrucciones de ese primero para la síntesis de proteínas.

Más concretamente es importante para la ribosa, ingrediente esencial de este ácido nucleico, pero es inestable y necesita otro elemento para estabilizarse. Aquí es donde entren en acción los boratos, que al reaccionar con ella, la estabiliza lo suficiente para producir ARN. En ningún caso quiere decir que ocurriera necesariamente, solo que existieron las condiciones para que pudiera haber ocurrido. Y eso es mucho. Muchísimo. Plantea, una vez más, que todo estuvo listo para la vida. Saber si se dio el último paso es transcendental, tanto si la respuesta es positiva o negativa. En ambos casos tendrían tremendas implicaciones para entendernos a nosotros mismos. Si surgió, porque significaría que la vida es común en el Universo. Si no lo hizo, significaría que somos más especiales de lo que imaginamos, y que seguimos sin entender realmente nuestros orígenes.

Las primeras  respuestas deberán esperar hasta 2020. El sucesor de Curiosity, el rover ExoMars y otros por venir, como la misión China también prevista para ese año, tendrán las herramientas para ello. Pero todos seguirán el camino abierto por los actuales explorares, cuyo trabajo quizás nunca será del todo reconocido, especialmente si está búsqueda termina hallando lo que siempre hemos soñado encontrar. Ese es el duro destino de los pioneros, abriendo caminos para que otros puedan avanzar más allá.

Detección de boro en diversas vetas minerales de sulfato, formadas por el paso del agua líquido, a manos de la ChemCam de Curiosity.

ExoMars y Mars 2020 (a la espera de un nombre definitivo) serán los encargados de ir un paso más allá y buscar señales de vida. Aunque es posible que no sean los únicos. 

In situ detection of boron by ChemCam on Mars

El hallazgo de boro en Marte sugiere que fue habitable